5 de agosto, 2012. (Romereports.com) En 1943, en plena persecución nazi contra el pueblo judío,
Pío XII pidió a las instituciones católicas que ayudasen a todos los perseguidos por Hitler.En Roma, uno de los que se jugaron la vida para obedecerle fue F
rancesco Bertoglio, entonces rector del Pontificio Seminario Lombardo. El actual rector, dice que
acogió a más de un centenar de judíos en el seminario. Les vistió de sacerdotes para que pasaran desapercibidos. Sin embargo, en los edificios contiguos controlaban sus pasos.
TULLIO CITRINI
Rector, Pontificio Seminario Lombardo“Un poco antes de la Navidad de 1943, una noche vinieron las SS de Koch y se llevaron a varios de ellos. No a muchos, la verdad, porque estaban bien escondidos”.El antiguo rector intentó impedirlo.
Dijo que el seminario era zona neutral y las tropas alemanas tenían prohibida la entrada. Sin embargo, su empeño sólo consiguió que también le apresaran a él.
TULLIO CITRINI
Rector, Pontificio Seminario Lombardo“Esa noche también se lo llevaron a él. Después se salvó porque desde la Secretaría de Estado, Monseñor Montini, envió a una persona a buscarlo para que las tropas alemanas le dejasen libre”. Muchos también consiguieron escapar tomando el tranvía en esta plaza o escondiéndose en la basílica de Santa María Mayor.
70 años más tarde, se recuerda la valentía de este sacerdote que consiguió salvar del Holocausto un buen grupo de judíos. Cuando fue ordenado obispo llevó esta cruz, un regalo de los judíos que salvó.
Francesco Bertoglio murió en 1970. 31 años después, en 2011,
el Estado de Israel le concedió la medalla de “Justo entre las Naciones” por arriesgar su vida por el pueblo Judío.
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