29 de diciembre, 2010. El mes de mayo
estuvo marcado por el viaje de Benedicto XVI a Portugal. El
Papa viajó al santuario de Fátima para
celebrar los diez años de la beatificación de Jacinta y Francisco,
dos de los tres pastorcillos a los que se apareció la Virgen María.
Benedicto XVI
“
La Virgen María
bajó del Cielo para recordarnos verdades del Evangelio que son
fuente de esperanza para una humanidad, fría de amor y sin esperanza
de salvación”.
El Papa señaló que viajó
a Fátima para confesar a la Virgen que la “ama”, para rezar por
la humanidad “afligida por tantas miserias y sufrimientos” y para
pedir por los sacerdotes.
En mayo el Papa hizo
otro viaje, pero mucho más breve, a la ciudad italiana de Turín.
Allí visitó la Sábana Santa. Aunque no
hizo ninguna declaración oficial sobre su autenticidad, sí
pronunció ante ella las palabras más fuertes que un Papa le ha
dedicado a la Sábana Santa.
Benedicto XVI
“
La Sábana Santa de
Turín nos ofrece la imagen de cómo dispusieron su cuerpo extendido
en la tumba durante ese tiempo, que fue breve cronológicamente, un
día y medio, pero fue infinito por su valor y significado”.
Como tradicionalmente la
Iglesia católica dedica el mes de mayo a la Virgen, el Papa lo
clausuró con el rezo del rosario durante una procesión de antorchas
en los jardines vaticanos y unas palabras ante la gruta de Lourdes.
PVB