9 de septiembre, 2012. (Romereports.com) El actual arzobispo de Milán,
el cardenal Angelo Scola presidió el funeral del que fue arzobispo de esta ciudad durante casi 23 años; el cardenal Carlo María Martini quien murió tras sufrir durante años un fuerte párkinson.
El cardenal Angelo Comastri, enviado por el Papa, l
eyó un mensaje de pésame escrito por Benedicto XVI.Card. Angelo Comastri
Arcipreste Basílica San Pedro del Vaticano“El Señor, que ha guiado al cardenal Carlo María Martini durante toda su existencia, acoja ahora a este incansable servidor del Evangelio y de la Iglesia en la Jerusalén del Cielo. A todos los presentes y a quienes lloran su desaparición, les mando mi bendición”. Unas 200.000 personas han pasado por delante del féretro del cardenal Martini durante los tres días que ha durado el velatorio. Ahora, además unas 20.000 han llenado el Duomo de Milán y otros miles han seguido desde las pantallas instaladas en el exterior la misa de exequias del cardenal Carlo María Martini.
Card. Angelo Scola
Arzobispo de Milán“Queridísimos, estamos hoy convocados por la pérdida de la imponente figura de este hombre de Iglesia, para expresarle nuestra conmovida gratitud. En estos días una larga fila de creyentes y no creyentes se ha presentado ante él”.Durante sus últimos años, el cardenal Martini vivió en Jerusalén y se dedicó a promover el diálogo entre creyentes y no creyentes.
Card. Angelo Scola
Arzobispo de Milán“El cardenal Martini no ha dejado un testamento espiritual en el sentido explícito de la palabra. Su herencia es toda su vida y su magisterio debemos seguir estudiándolo por mucho tiempo. Él mismo eligió la frase que iría sobre su tumba, viene del salmo 119: 'Lámpara para mis pasos es tu palabra, luz sobre mi camino'. De esta manera él mismo ha dado la clave para interpretar su vida, su ministerio”. Tras la ceremonia, los restos del cardenal fueron enterrados en una de las capillas de la catedral.
Carlo María Martini era rector de la Universidad Gregoriana de Roma cuando, en 1979 Juan Pablo II lo nombró arzobispo de Milán. Durante los 23 años que estuvo allí, se convirtió en uno de los más habituales en las listas de papables.
Desde su fallecimiento, a los 85 años, la prensa internacional lo ha recordado como uno de los mayores impulsores del diálogo entre la Iglesia y el mundo moderno. BR
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