18 de febrero, 2013
(Romereports.com) El cardenal Darío Castrillón Hoyos vivió en primera persona la renuncia del Papa. Estaba entre los cardenales que participaban en el consistorio
para fijar la fecha de canonización de tres santos, entre ellos la
Madre Laura, que será el próximo 12 de mayo la primera santa colombiana.
CARD. DARIO CASTRILLÓN HOYOS Prefecto Emérito Comisión Ecclesia Dei
“Fue
un contraste terrible, un golpe inesperado, ninguno de nosotros, digo
nosotros los cardenales, estábamos unos 20 ó 25 cardenales en el
consistorio y a todos nos sorprendió la noticia, muy poquitos lo
sabían”.
El cardenal Castrillón asegura que fue una noticia inesperada, pero que no le extrañó ya que él mismo había escuchado al Papa hablar en el pasado de esta posibilidad.
CARD. DARIO CASTRILLÓN HOYOS
Prefecto Emérito Comisión Ecclesia Dei
“A
mí personalmente me había tocado escucharlo un día en el que él dijo,
no por problemas que tocaran al Santo Padre, sino por problemas de algún
sacerdote: 'Yo pienso personalmente que me retiraría a un convento para
tener tiempo de reflexión y de oración'”.
Y es que el cardenal Castrillón conoce a Joseph Ratzinger desde hace muchos años. Cuando era cardenal vivían en el mismo edificio en Piazza de Citta Leonina, a pocos metros del Vaticano.
Después, cuando fue elegido Papa, trabajaron juntos en la Comisión Ecclesia Dei, encargada del regreso de los tradicionalistas de Lefebvre a la Iglesia católica.
Una cuestión que ha quedado pendiente.
CARD. DARIO CASTRILLÓN HOYOS
Prefecto Emérito Comisión Ecclesia Dei
“Él
tuvo la generosidad de recibir a los obispos que están en esta
situación de recibirlos en Castel Gandolfo. El Santo Padre ha seguido,
paso a paso, yo lo digo, con un amor a Cristo, y a la Iglesia. El
problema que tenían los obispos del grupo de la Sociedad San Pío X, de
Lefebvre, era la ordenación sin permiso del Papa, sin un mandato
pontificio. Era eso lo único que estaba como motivo de excomunión. Otra
cosa era como motivo de suspensión. El analizó esto con mucha seguridad,
frialdad en la comisión que teníamos Ecclesia Dei, y estuvimos mirando
este problema y no dudó un segundo como Papa, por amor a la Iglesia, de
abrir los brazos para la reconciliación”.
El cardenal Castrillón tiene más de 80 años y por eso no votará en el cónclave, pero asegura que aunque vive con dolor la renuncia de Benedicto XVI cuando llegue la fumata blanca y
se conozca el nombre del nuevo sucesor de Pedro “inclinará la cabeza y
agradecerá el nuevo guía para la Iglesia en este tiempo tormentoso”.
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