11 de octubre, 2012
(Romereports.com) Benedicto XVI entró en la plaza de San Pedro para presidir la misa de apertura del Año de la Fe, con el himno oficial de este año como música de fondo. Ha sido también una ceremonia muy solemne, con la que ha recordado el 50 aniversario del Concilio Vaticano II y los 20 años del Catecismo de la Iglesia católica.
Simbólicamente, entre quienes le acompañaban había 15 ancianos
obispos que hace 50 años participaron en el Concilio. Junto a ellos, 80
cardenales, 8 patriarcas de Iglesias orientales, 191 obispos dell Sínodo
de la Nueva Evangelización y 104 representantes de las Conferencias
Episcopales de todo el mundo.
Ante ellos, Benedicto XVI inauguró solemnemente el Año de la Fe.
BENEDICTO XVI
“Con gran alegría hoy, a 50 años de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II, damos inicio al Año de la Fe”.
Durante
la homilía, Benedicto XVI explicó que el Año de la Fe no es un simple
aniversario sino una auténtica necesidad porque se ha difundido el
vacío.
BENEDICTO XVI
“Hacen
falta personas de fe que, con su propia vida indiquen el camino hacia
la Tierra prometida y mantengan encendida la esperanza”.
Recordó
que quienes participaron en el Concilio estaban decididos a mostrar al
mundo la belleza de la Fe. Pidió que se recupere esa decisión y que no
se limite a un ideal. Para conseguirlo, invitó a redescubrir las ideas
del Concilio.
BENEDICTO XVI
“Para
que este impulso interior a la nueva evangelización permanezca no sólo
como un ideal, no peque de confusión, es necesario que se apoye en una
base concreta y precisa y esta base son los documentos del Concilio
Vaticano II”.
El Papa saludó con cierta
emoción al principal líder de la Comunión Anglicana, Rowan Williams; y
al Patriarca ortodoxo de Constantinopla, Bartolomé I, que dio las
gracias a Dios por la mejora en las relaciones entre católicos y
ortodoxos.
Antes de concluir la Misa,
Benedicto XVI entregó los mensajes del Concilio a grupos de personas,
como jóvenes, artistas o intelectuales.
Como
representante de las mujeres estaba la periodista mexicana Valentina
Alazraki. Y como representante de los trabajadores, uno de los mineros
chilenos que en el año 2010 permanecieron sepultados bajo tierra durante
68 días.
BR
CTV
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