17 de octubre, 2012
(Romereports.com) La Pocahontas de la Iglesia católica, Kateri Tekakwitha,
nació en 1656 en lo que hoy sería Nueva York. Una epidemia de viruela
mató a sus padres y a su hermano; ella sobrevivió, pero su rostro quedó
desfigurado por las cicatrices y arrastró toda su vida problemas de
visión. La Iglesia la considera un ejemplo por su manera de afrontar el sufrimiento.
P. THOMAS ROSICA Portavoz, Canonización Kateri Tekakwitha “Podemos
encarar las dificultades, hacer cosas grandes a pesar del dolor, del
sufrimiento, de la persecución y la pérdida. Ella perdió casi todo
siendo todavía una niña”.
Cuando a los 20 años la bautizaron
unos misioneros jesuitas franceses, Kateri fue repudiada y perseguida
por su tribu. Tuvo que huir y refugiarse en la actual Canadá, donde consagró su vida a la evangelización y al cuidado de enfermos y ancianos.
P. THOMAS ROSICA Portavoz, Canonización Kateri Tekakwitha “Fue
un testigo del Evangelio. La considero un instrumento de la primera
evangelización y un precioso ejemplo para la nueva evangelización”.
Sus biografías aseguran que fue una mujer luchadora que se caracterizó por su vida penitente y su amor a la Eucaristía.
P. THOMAS ROSICA Portavoz, Canonización Kateri Tekakwitha “Hace
más de 350 años que vivió, pero su influencia sigue viva hoy. Por su
vida sencilla, por su devoción, por su amor a Dios, a la pureza, y por
su gran corazón. Vivió proclamando el evangelio en un ambiente algo
hostil”.
En 2006 tuvo lugar el milagro que permitió su canonización.
Un niño estadounidense estuvo a punto de perder la vida por una
bacteria antropófaga, y se curó cuando sus padres pidieron la
intercesión de Kateri Tekakwitha. El niño tiene ahora 12 años.
Kateri es también la patrona del medio ambiente y la ecología. Cuando murió, con sólo 24 años y las cicatrices desaparecieron milagrosamente de su rostro.
VIC AA - PR
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