9 de noviembre, 2012
(Romereports.com) Más de 37 millones de personas en el mundo se dedican al mundo del mar, pescadores, marineros y tripulaciones de cruceros pasan la mayor parte de su tiempo en alta mar, lejos de su familia. Un
trabajo en el que se enfrentan a graves peligros como la piratería, el
tráfico de personas o el abandono de las naves por parte de las
empresas.
Para estar cerca de 'la Iglesia que navega' surgió el Apostolado del Mar que lleva desde 1890 proporcionando capellanes marítimos a las tripulaciones de barcos de todo el mundo.
CARD. ANTONIO MARIA VEGLIÒ Presidente, Pontificio Consejo para los Emigrantes e itinerantes “La
misión del Apostolado del Mar es cubrir las exigencias de la peculiar
asistencia religiosa de la que tienen necesidad los marineros y
pescadores y sus famlilias y la de todo el personal de puertos y de
todos los que realizan viajes por mar”.
Los tiempos han cambiado y para encontrar nuevas maneras de ayudar a los que trabajan en mar abierto tendrá lugar del 19 al 23 de noviembre un congreso en el que participarán más de 400 personas, provenientes de 71 países de los cinco continentes.
CARD. ANTONIO MARIA VEGLIÒ Presidente, Pontificio Consejo para los Emigrantes e itinerantes “Hay
algunos aspectos que amenazan con particular violencia la vida de la
gente del mar y el congreso que tendrá lugar dentro de pocos días los
afrontará, mostrando la preocupación de la Iglesia y de todas las
personas que tienen en el corazón a los marineros y pescadores y a sus
familias”.
Entre los presentes estará el capellán del crucero Costa Concordia que naufragó el pasado febrero y también Giuseppe Lubrano, capitán italiano que fue secuestrado por piratas durante 10 meses.
Una oportunidad para ayudar a los que pasan su vida en mar abierto, esta vez desde la tierra firme del Vaticano.
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