19 de noviembre, 2012
(Romereports.com) (-SÓLO VÍDEO-) Benedicto XVI recibió a un grupo de obispos franceses que acudieron a Roma en visita “ad limina” y le dió un recado para los políticos católicos.
Benedicto XVI les pidió que, respetando la libertad de las
personas, faciliten a los políticos católicos el conocimiento de la
doctrina de la Iglesia sobre temas como el matrimonio, la protección de
la vida y la bioética.
Por otra parte, les dijo que el respeto de las normas litúrgicas expresa el amor y la fidelidad a la fe recibida.
“Vuestro
país es rico de una larga historia cristiana que no puede ser ignorada o
disminuida, y que testimonia con elocuencia esta verdad, la cual
configura, también en nuestros días su vocación singular”, ha dicho el
Papa recibiendo a los prelados de la Conferencia Episcopal de Francia en
su quinquenal visita “ad Limina”.
“El Año de
la fe - ha observado el pontífice- nos permite crecer en la confianza en
la fuerza y la riqueza intrínseca del mensaje del Evangelio.¿Cuántas
veces hemos visto que son las palabra de fe, esas palabras simples y
directas cargadas de la savia de la Palabra divina, las que más tocan
los corazones y las mentes e iluminan las decisiones? Hay en ellas
palabras y realidades, convicciones fundamentales y formas de pensar que
pueden dar esperanza a un mundo sediento de ella”.
“En
los debates claves de la sociedad, la voz de la Iglesia debe hacerse
escuchar, sin flaqueza y con determinación. Se hace escuchar respetando
la tradición francesa en materia de distinción entre las esferas de
competencia de la Iglesia y las del Estado. En este contexto,
precisamente, la armonía que existe entre la fe y la razón os da una
seguridad particular : el mensaje de Cristo y de su Iglesia no es sólo
portador de una identidad religiosa, que requiere ser respetada como
tal; aporta una sabiduría que permite percibir con rectitud cuales son
las respuestas concretas a las preguntas más apremiantes, y a veces
angustiosas, de la época actual. Ejerciendo, como ya hacéis, la
dimensión profética de vuestro ministerio episcopal, aportáis a estos
debates una palabra indispensable de verdad que libera y abre el corazón
a la esperanza”.
El Papa ha elogiado a
continuación a los numerosos intelectuales franceses, creyentes o no,
que “son conscientes de los enormes retos de nuestra época y para los
que el mensaje cristiano es un punto de referencia irreemplazable” y ha
recordado la vitalidad de las comunidades religiosas, sobre todo
monásticas que “enriquecen a la sociedad entera y no solo a la Iglesia”
de ese país. Se ha referido, igualmente, a la liturgia, a través de la
cual la Iglesia “contribuye a la obra civilizadora”, puntualizando que
en ese ámbito “ el respeto de las normas establecidas expresa el amor y
la fidelidad a la fe de la Iglesia; la belleza de las ceremonias, mucho
más que las innovaciones y los ajustes subjetivos, constituye una obra
duradera y eficaz de evangelización”.
Benedicto
XVI, ha abordado también la cuestión de la transmisión de la fe a las
nuevas generaciones, un tema del que los obispos “no ignoran los
desafíos; sea que se trate de la dificultad unida al pasaje de la fe
recibida - familiar, social -, de la fe personalmente asumida en el
umbral de la edad adulta, o más aún, de la dificultad de una verdadera
ruptura en la transmisión, cuando hay sucesivas generaciones que ya
viven lejos de la fe. Hay también el enorme desafío de vivir en una
sociedad que no siempre comparte las enseñanzas de Cristo, y que ,en
ocasiones, trata de ridiculizar o marginar a la Iglesia intentando
confinarla exclusivamente en la esfera privada. Para hacer frente a
estos enormes desafíos, la Iglesia tiene necesidad de testigos
creíbles”.
“Conscientes de la fuerza del
ejemplo -ha dicho el Papa a los obispos- sabréis encontrar las palabras y
gestos para animar a los fieles a encarnar esta "unidad de vida". Deben
sentir que su fe los compromete, que representa para ellos una
liberación y no una carga, que la coherencia es fuente de alegría y
fecundidad . Esto atañe también a su apego y fidelidad a la enseñanza
moral de la Iglesia, por ejemplo, para mostrar el valor de sus
convicciones cristianas, sin arrogancia pero con respeto, en los
distintos entornos en los que operan. Los que entre ellos se dedican a
la vida pública, tienen en este ámbito, una responsabilidad especial.
Junto a los obispos, deben prestar atención a los proyectos de leyes
civiles que puedan atentar a la protección del matrimonio entre el
hombre y la mujer, a la protección de la vida desde la concepción hasta
la muerte, y a la correcta orientación de la bioética en fidelidad a los
documentos magisteriales. Es más necesario que nunca que sean numerosos
los cristianos que emprendan el camino del servicio al bien común
profundizando en la Doctrina Social de la Iglesia”.
RCG
CTV
-JM
-PR