18 de enero, 2013
(Romereports.com) Alejandro Burgos
nació en Valladolid, España, pero ahora es más conocido como Otests
Aleksander, o lo que es lo mismo Padre Alejandro en ruso, porque desde
hace 10 años vive en San Petersburgo.
Se trata de un traslado que él mismo pidió, cuando le dijeron que hacían falta sacerdotes que fueran a Kazajistán.
P. ALEKSANDER BURGOS-VELASCO Párroco, San Petersburgo (Rusia) “Me
ofrecí para ir a Kazajistán. Pero eso luego no salió. Como lo había
hablado mucho con mi obispo, don José, de Valladolid, le dije: “Esto no
ha salido. ¿Y ahora qué hago?” Entonces quedamos en ir a Rusia”.
De
esta manera tan sencilla, pero a la vez tan impactante este sacerdote
cambió el sol de España por la nieve de Rusia. Antes de aterrizar en San
Petersburgo, Alejandro hizo una pequeña parada en Roma para recibir la
bendición de Juan Pablo II, para esta aventura.
P. ALEKSANDER BURGOS-VELASCO Párroco, San Petersburgo (Rusia) “Me
acuerdo del primer día que fuimos de la estación del metro hasta la
catedral para ir a saludar al obispo. Compramos una botella de Coca Cola
y se congeló del metro a la iglesia, que eran 15 minutos. Estábamos
asombrados con la Coca Cola congelada, porque hacía -15 o -16 y entonces
no estábamos preparados para esas fiestas”.
Otests
Aleksander asegura que actualmente no hay datos ciertos del número de
católicos en Rusia, pero se estima que entre 600.000 y un millón, en
torno al 0,6% de la población.
P. ALEKSANDER BURGOS-VELASCO Párroco, San Petersburgo (Rusia) “En
las listas de gente que seguía el gobierno estaban primero los
chechenos y después los católicos. Por lo menos eso decían, y yo creo
que es verdad. El ambiente estaba un poco fuerte y cuando llegabas allí
lo notabas”.
De hecho la parroquia de San Juan Bautista en
la que trabaja don Aleksander había sido confiscada por el gobierno y
utilizada como almacén para bicicletas.
P. ALEKSANDER BURGOS-VELASCO Párroco, San Petersburgo (Rusia) “Cuando
llegamos, la parroquia estaba en una situación compleja. La parroquia
fue construida en 1811, luego los soviéticos la confiscan y hacen que
sea una sala de bicicletas y luego en el 84 cuando llega la Perestroika,
la convierten en sala de conciertos, que está mucho mejor, sala de
conciertos clásicos. Y luego empiezan en el año 91 a dejar que se
celebre un poco. Pero como echan al sacerdote, vuelven a cerrar y nos
quitan las llaves y hay que luchar un poco para que nos den las llaves”.
Actualmente
Aleksander es también párroco de otra iglesia en Komi. Una república
federal dependiente de Rusia. Asegura que aproximadamente cada año unas
10 personas se convierten al catolicismo en su zona.
P. ALEKSANDER BURGOS-VELASCO Párroco, San Petersburgo (Rusia) “Ha
habido muchas, bueno, según como se entienda la cosa. Para el corazón
del párroco muchas, para la realidad de cómo se debe hacer una
evangelización, pocas. Más o menos ha habido unas 10 personas que se han
convertido cada año. Es una cosa muy bonita, ha habido de todo. Desde
gente que se ha bautizado, hasta gente que se ha hecho católica desde la
ortodoxia o gente que se ha hecho católica desde el protestantismo”.
La
historia de Aleksander Burgos es una muestra más de la vida de tantos
sacerdotes que trabajan todavía hoy en lugares donde no se conoce a Dios
y en los que la Nueva Evangelización, es más bien, primera
evangelización.
BR AA -JM -PR U:BR
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