21 de enero, 2013
(Romereports.com) Estos corderitos que Benedicto XVI ha acariciado en la capilla Urbano VIII del Vaticano tienen una misión importante que cumplir.
Su lana servirá para confeccionar los palios que se impondrán a los arzobispos metropolitanos el 29 de junio, fiesta de San Pedro y San Pablo.
En latín cordero se dice “agnus” y de ahí procede el nombre femenino “Agnese”, Inés. Por eso en la fiesta de santa Inés, cada 21 de enero, se celebra esta ceremonia en la que se presentan al Papa los corderos bendecidos en la basílica de Santa Inés de Roma.
Los encargados de criar los corderos son los monjes de la Abadía de Tre Fontane. Y las encargadas de esquilarlos y confeccionar los palios son las monjas benedictinas de Santa Cecilia.
El palio es una distinción de honor que visten el Papa y los arzobispos. Es una banda blanca de lana que se cuelga sobre los hombros, con seis cruces de seda negra bordadas longitudinalmente.
VIC/RCG
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