20 de febrero, 2013
(Romereports.com) La elección del Papa es un proceso muy bien definido. La primera regla
es que sólo los cardenales pueden votar para elegir al sucesor del Papa.
Por eso, en cuanto empiece el periodo de Sede Vacante, el cardenal
decano Angelo Sodano, los convocará oficialmente. Sin embargo, sólo los
menores de 80 años podrán votar.
JOHN ALLEN Autor, Cónclave “El
colegio de cardenales es un grupo muy reducido de personas, se conocen
bien entre sí. Puede servir como analogía la elección del director de un
departamento de universidad”.
Según la ley,
los cardenales tienen entre 15 y 20 días para llegar a Roma, y el
cónclave no puede comenzar ni antes ni después de ese plazo.
Las
votaciones se celebran en la Capilla Sixtina, que será revisada a
conciencia, para comprobar que no hay escondido ningún aparato de
grabación.
Durante el cónclave, los cardenales residen por ley
dentro del Vaticano, en la residencia Domus Sanctae Marthae, donde nadie
les hablará.
BERNADO ESTRADA Profesor, Universidad de la Santa Croce “Tienen una atención bastante buena. Sin llegar a las 5 estrellas, pero sí es bastante buena”.
Durante
el cónclave, los cardenales no pueden comunicarse con el mundo
exterior ni seguir la prensa. Deben estar incomunicados para que no haya
interferencias en su decisión.
El cónclave empieza con la misa
Pro Eligendo Papa, en la que piden ayuda a Dios para elegir al nuevo
Papa. Después, en la Capilla Sixtina juran guardar secreto de sus
decisiones y no ayudar a quienes intenten interferir desde fuera en el
cónclave. Luego, comienzan las votaciones.
JOHN ALLEN Autor, Cónclave “En
la mayoría de las ocasiones lo más complicado es el procedimiento del
voto, e invierten mucho tiempo del proceso en esta parte”.
Para
ser elegido Papa, el candidato debe obtener dos tercios de los votos.
El primer día, sólo se vota una vez. Los demás días, votan dos veces por
la mañana y otras dos por la tarde hasta que haya un elegido.
Eso sí, si después de trece escrutinios no ha ganado ninguno, habrá una pausa de un día para la oración y la discusión abierta.
El
cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, nos contó su experiencia
pocos días después del cónclave de 2005 en el que resultó elegido
Benedicto XVI.
CARD. JAVIER LOZANO BARRAGÁN Cardenal Diácono del Arcángel San Miguel “Encima
de esa línea había que poner el nombre del cardenal que elegíamos pero
con letra de imprenta mayúscula, de manera que no se identificara de
ninguna manera quién votaba”.
El elector camina hacia el
altar de la Capilla Sixtina. Allí dobla su papeleta en dos, y la coloca
sobre este plato mientras jura que vota a quien considera que debe ser
elegido. Tres cardenales, elegidos al azar recuentan los votos.
CARD. JAVIER LOZANO BARRAGÁN Cardenal Diácono del Arcángel de San Miguel “El
primer cardenal que se encontraba al extremo izquierdo, tomaba el voto
en la mano lo leía sin pronunciarlo... se lo pasaba al segundo que lo
leía sin pronunciarlo, y se lo pasaba al tercero que lo veía y lo
pronunciaba”.
Tras leerla en voz alta, atraviesan la
papeleta con un hilo para marcarla. Cuando han contado todas, tres
cardenales revisan el recuento de votos y decretan la validez de la
votación. Luego, queman las papeletas usadas y las notas que cada
cardenal ha tomado durante la votación.
BERNADO ESTRADA Profesor, Universidad de la Santa Croce “Cuando
se quemaba incienso, el incienso produce humo blanco, y eso era la
fumata bianca. Cuando se quemaban simplemente las fichas en la que cada
uno ponía el nombre y salía ese humo, ese humo normalmente era negro”.
JOHN ALLEN Autor, Cónclave “Cuando
el Papa ha conseguido una mayoría de dos tercios, el decano del Colegio
Cardenalicio se acerca a su banco. En el último cónclave el diácono del
Colegio de Cardenales había sido elegido Papa, por lo que en ese caso
tuve que acercarse el Vicedecano. Se acerca hasta él para preguntarle
¿Aceptas tu elección canónica como sucesor de San Pedro?, y en cuanto él
dice, 'accetto', o acepto en italiano, se convierte en Papa”.
El cardenal decano pregunta también al recién elegido qué nombre le gustaría adoptar. Y este lo comunica y explica su decisión.
Inmediatamente
después, el nuevo Papa se pone la sotana blanca que mejor le esté, de
las tres preparadas de antemano, y uno a uno saluda a los cardenales.
Luego, sale al balcón de la basílica de San Pedro para su primera
Bendición Urbi et Orbi. El cónclave ha terminado.
Rcarr/VIC-jmb @JavierMbrocal RR -JM -PR u:SCar
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