1 de junio, 2010. México es famosa por la devoción a la Virgen de Guadalupe. Aunque por desgracia, el país es también noticia por las víctimas de la guerra de la droga. Sólo en la frontera de Ciudad Juárez, esta batalla se cobró el año pasado 2.500 vidas y la convirtió en la ciudad fuera de zona de guerra más mortal del mundo. La violencia deja huella en muchos aspectos de la sociedad. Desde la economía hasta la Iglesia.
Mons. Renato Ascencio León
Obispo de Ciudad Juárez (México)
“Hace aproximadamente diez días, saliendo de una boda religiosa hubo un levantamiento. Fueron levantados el novio y dos familiares y luego fueron encontrados asesinados”.
El arzobispo Renato Ascensión León dice que en otra ciudad cercana, los narcotraficantes quemaron una iglesia para asaltar la comunidad.
Al otro lado de la frontera Barack Obama anunció un plan para acabar con el tráfico de droga, que consiste en enviar 1.200 guardias nacionales a la frontera entre Estados Unidos y México. Las tropas ayudarían en tareas de inteligencia y vigilancia.
Líderes como monseñor León no están seguros de que la presencia de tropas tenga un efecto positivo.
Mons. Renato Ascencio León
Obispo de Ciudad Juárez (México)
“Los americanos tienen una frontera que tienen que respetar y México tiene que trabajar con sus propias fuerzas”.
Mientras las autoridades acaban con los criminales, la Iglesia pone su granito de arena para prevenir los delitos. Hace dos meses la archidiócesis lanzó una campaña de oración por la paz.
Su interés principal es evangelizar. Esperan que eso ayude a formar promotores de paz que construyan una sociedad más justa.
Mons. Renato Ascencio León
Obispo de Ciudad Juárez (México)
“El Señor quiere la paz, desafortunadamente los que no la quieren son ellos que están causando tanto daño”.
Daños graves que incluyen asesinatos. Los líderes religiosos esperan que algún día las personas de aquí puedan vivir sin miedo.
MC/AU
WP