7 de julio, 2010. El Vaticano publicará en breve nuevas normas para atajar los abusos sexuales. La mayoría de ellas se limitan a convertir en ley las directivas puestas en práctica desde hace varios años. Sin embargo, hay algunas novedades.
Se convertirá en “delito grave” la posesión de pornografía infantil por un sacerdote y los obispos deberán informar inmediatamente a Roma. La Congregación para la Doctrina de la Fe puede llegar a decretar incluso la inmediata expulsión del sacerdote.
Además, los delitos de abusos sexuales prescribirán tan sólo 20 años después de que la víctima llegue a la mayoría de edad. La Iglesia podrá proceder canónicamente contra los culpables hasta que las víctimas hayan cumplido 38 años.
En los procesos civiles los abusos suelen prescribir mucho antes, habitualmente 10 años después de haber cometido el abuso.
El resto de medidas se referirán a la situación canónica de sacerdotes acusados de estos delitos y permitirán expulsar del sacerdocio rápidamente a los delincuentes.
Se mantiene la actual línea del Vaticano que aconseja a los obispos que trasladen las denuncias a las autoridades, aunque no les obligue la ley.
Además de estas normas, el Vaticano publicará en otoño una guía dirigida a las conferencias episcopales sobre cómo afrontar los casos de abusos. Les aconsejará que pongan en práctica las eficaces medidas que desde hace años se aplican en Estados Unidos, como por ejemplo, crear comisiones independientes para escuchar a las víctimas y expulsar tras el primer delito a los sacerdotes que hayan abusado de menores.
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