
11 de Febrero, 2012. (Romereports.com) Las organizaciones de Derechos humanos siguen con atención lo que ocurre en Corea del Norte. Tras la muerte del dictador, esperan que el nuevo líder abra una nueva etapa totalmente distinta a la de su padre.
Poco después de que Kim Jon-un asumiera el poder, las tres organizaciones de Derechos humanos más importantes del mundo le enviaron una carta. En ella le piden que respete los derechos humanos en Corea del Norte y que sean liberados los más de 200.000 presos políticos que están en campos de trabajo, muchos, culpables sólo de conocer a algunos sospechosos.
Corea del Norte tiene 24 millones de habitantes. El hambre y la malnutrición están muy extendidas, y el gobierno es famoso por sus estrictas exigencias de lealtad al poder. De hecho, cualquier ciudadano puede ser detenido, desaparecer, ser torturado o, a veces, asesinado por cuestionar el régimen.
La carta es de Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la Federación Internacional para los Derechos Humanos. Además, otras cuarenta organizaciones, incluidos grupos religiosos, se han sumado a esta petición.
El tiempo dará la respuesta. Mientras tanto esperan que en un futuro se hable de Kim Jon-un como el líder que trajo la libertad a Corea del Norte.
KLH / PH
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