20 de diciembre, 2010. El Papa ha convocado a toda la Curia Vaticana para felicitarles la Navidad y repasar los momentos más importantes del año 2010.
Tradicionalmente se trata de uno de los discursos papales más importantes del año también porque se anuncian las prioridades para los próximos meses.
Este año Benedicto XVI habló de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes, del Sínodo de Oriente Medio y de su viaje al Reino Unido.
Benedicto XVI“Este año, y en una dimensión que no podíamos imaginar, hemos sabido de los abusos sexuales a menores cometidos por sacerdotes, que convierten el Sacramento en su contrario: en nombre de lo sagrado se hiere profundamente la infancia de la persona y se provoca un daño para toda la vida”.El Papa dijo que esta humillación debe servir a la Iglesia para renovarse. Les pidió que se interroguen sobre por qué han ocurrido estos casos y que se esfuercen en la formación de seminaristas para que no vuelva a suceder.
Benedicto XVI“Debemos acoger esta humillación como una exhortación a la verdad y una llamada a la renovación. Sólo la verdad salva. Debemos preguntarnos qué podemos hacer para reparar al máximo la injusticia cometida. Debemos preguntarnos qué había de equivocado en nuestro mensaje, en nuestro modo de configurar el ser cristiano, para que algo así haya podido suceder”.El Papa también dio las gracias a los sacerdotes que “en medio de la devastación son testimonio de la belleza no perdida del sacerdocio”.
El Papa denunció que la sociedad está tolerando cada vez más la pornografía infantil y alertó de la “devastación psicológica” que provoca. Además señaló las heridas que produce el turismo sexual y la droga.
De su viaje al Reino Unido, el Papa destacó la beatificación del cardenal John Henry Newman.
Benedicto XVI“En enero de 1863 escribió en su diario estas impactantes palabras: 'como protestante, mi religión me parecía pobre, pero no mi vida. Ahora, como católico, mi vida es pobre pero no mi religión'”.El Papa también repasó los resultados del Sínodo de Oriente Medio, durante el que impulsó el diálogo, el perdón y la acogida de los más débiles de la región.
El Papa denunció que en muchos lugares de Oriente Medio no se respetan ni las religiones minoritarias ni las “reglas más elementales de la humanidad”.
Pero a pesar de todas las dificultades vividas durante el año, Benedicto XVI afirmó que la potencia y la bondad de Dios siempre han estado presentes y por eso le dio las gracias por este pasado 2010.
PVB
CTV
JM
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