30 de octubre, 2012. (Romereports.com) Según la Organización Internacional para las Migraciones, el tres por ciento de la población mundial es inmigrante. La cifra aumenta por la crisis económica y la violencia en algunos países.
En 2011 cerca de 214 millones de personas dejaron su país de origen, 23 millones más que hace siete años. Para hacer reflexionar a la sociedad y a los gobiernos,
el Papa envió su mensaje para la Jornada Mundial de las Migraciones que se celebrará el 13 de enero. En él invita a los gobiernos y a los cristianos a favorecer la integración de los inmigrantes y no sólo a cubrir sus necesidades.
Además, Benedicto XVI recuerda que emigrar es un derecho de la persona pero que también es un derecho no tener que emigrar.
Muchos se ven obligados a hacerlo por la escasez económica y puede convertirse en un “calvario”.
CARD. ANTONIO MARÍA VEGLIÒ
Presidente, Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes“Nadie deja su país o su familia con alegría, todos lo hacen con dolor. ¿Se puede dejar atrás a la propia familia para buscar un trabajo sin sufrimiento? Por eso, subrayamos que existe también el derecho a no emigrar y es más importante que el derecho a emigrar. Pero a veces la crudeza de la realidad obliga a emigrar”.En su mensaje, el Papa llama a la esperanza a los refugiados en países de conflicto y les invita a poner su confianza en Dios ante las incertidumbres.
Pide también que la promoción humana vaya de la mano de la atención espiritual. Además, invita a reconocer todo lo positivo que aportan los inmigrantes.
Y reclama medidas eficaces para erradicar la trata de personas, en la que las mujeres y los niños son las principales víctimas.
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