5 de marzo, 2012. (Romereports.com) La Basílica de San Pedro se vistió con sus mejores galas para la Misa Crismal, la primera gran ceremonia de la Semana Santa antes del Triduo Pascual. En la Misa Crismal los sacerdotes renuevan las promesas que hicieron el día de su ordenación y se bendice el óleo o crisma que se utiliza en los Sacramentos durante todo el año.
Durante la homilía, Benedicto XVI les habló sobre la obediencia, haciendo referencia al grupo de sacerdotes que componen la “iniciativa de los párrocos austriacos” y que han llamado a la desobediencia.
Benedicto XVI
“Recientemente, un grupo de sacerdotes ha publicado en un país europeo
una llamada a la desobediencia, aportando al mismo tiempo ejemplos
concretos de cómo se puede expresar esta desobediencia”.
El Papa dijo que la desobediencia no es un camino para renovar la
Iglesia sino que responde a un afán de transformar la Iglesia según
nuestros deseos.
Benedicto XVI
“Pero la desobediencia, ¿es verdaderamente un camino? ¿Se puede ver en
esto algo de la configuración con Cristo, que es el presupuesto de una
auténtica renovación, o no es más bien sólo un afán desesperado de hacer
algo, de transformar la Iglesia según nuestros deseos y nuestras
ideas”.
Benedicto XVI también habló del ejemplo de una “gran multitud de
sacerdotes santos”. Dijo a los sacerdotes que para ayudar verdaderamente
es necesario llenarse de la “radicalidad de la obediencia, del
dinamismo de la esperanza y de la fuerza del amor”.
Benedicto XVI
“Los santos nos indican cómo funciona la renovación y cómo podemos
ponernos a su servicio. Y nos permiten comprender también que Dios no
mira los grandes números ni los éxitos exteriores, sino que remite sus
victorias al humilde signo del grano de mostaza”.
El Papa lamentó el “analfabetismo religioso” en una sociedad “tan
inteligente”. Dijo que el Año de la Fe será una buena oportunidad para
escuchar qué dice Dios a la razón y al corazón. También destacó que los
sacerdotes son administradores de los misterios de Dios.
Benedicto XVI
“No anunciamos teorías y opiniones privadas, sino la fe de la Iglesia, de la cual somos servidores”.
Unos 1.600 sacerdotes, además de numerosos cardenales y obispos participaron a esta ceremonia en la Basílica de San Pedro.
BR
CTV
JM
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