3 de noviembre, 2011. (Romereports.com) Noviembre es el mes que la Iglesia católica dedica a rezar por los difuntos. Por eso Benedicto XVI ha ofrecido una Misa por los diez cardenales y las decenas de obispos que han muerto durante el último año.
Benedicto XVI
“Por todos y por cada uno elevamos nuestra oración, animados por la fe en la vida eterna y en el misterio de la comunión de los santos”. El Papa explicó que la muerte puede ser desconcertante, pero que cobra sentido por la resurrección de Jesús.
Benedicto XVI
“La muerte de Cristo es fuente de vida porque en ella Dios ha volcado todo su amor, como una inmensa cascada”. En la celebración de la misa en la basílica de San Pedro le acompañaron los cardenales de la Curia Romana.
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