
Benedicto XVI celebró la misa del domingo en Angola, ante más de un millón de personas. Fue la concentración de fieles más numerosa de su primera visita papal en África.
El Papa recordó que el día anterior, durante la entrada de personas al encuentro con jóvenes en el estadio de Luanga, dos mujeres murieron y 50 resultaron heridas durante una estampida. Benedicto XVI rezó por las victimas del accidente durante la homilía.
Benedicto XVI
Envío mis condolencias a sus familias y amigos, junto a mi profundo pesar, ya que venían a verme a mí. También rezo por los heridos para su pronta recuperación.
El cardenal Tarcisio Bertone visitó a los heridos en el hospital y rezó ante los cadáveres de las dos jóvenes.
El Papa dió una importancia especial a los jóvenes de Angola, un país donde más de la mitad de la población tiene menos de 18 años. A ellos se dirigió de nuevo durante la multitudinaria Misa.
Benedicto XVI
Queridos jóvenes amigos, sois la esperanza del futuro de vuestro país, y la promesa de un mañana mejor.
El Papa también condenó la violencia provocada por las prácticas de brujería. Benedicto instó a los cristianos a ayudar a quienes la practican a acercarse a la fe católica.
También reflexionó sobre las guerras que azotan y han azotado al continente africano, así como sobre las victimas de las minas antipersona en Angola, uno de los países más minados de África.
Benedicto XVI
Pensemos en el drama de la guerra, en las feroces consecuencias del tribalismo y las rivalidades étnicas, en la codicia que corrompe el corazón del hombre, esclaviza a los pobres y priva a las generaciones futuras de los recursos que necesitan para crear una sociedad más solidaria y más justa, una sociedad verdaderamente africana por su genio y sus valores.
Con su visita, el Papa ha querido celebrar junto a los angoleños el 500 años de la llegada del cristianismo al país. Por eso, les ha pedido que se recuerde a quienes trajeron la fe, como prueba de unidad de la raza humana.
OS