9 de octubre, 2009. El Papa asistió a un concierto organizado por el Comité Judío Internacional y el Vaticano, en recuerdo del inicio de la II Guerra Mundial.
Asistió el presidente de la República italiana y colaboró la embajada de Alemania ante el Vaticano para promover la dignidad de todos los hombres y la reconciliación entre los pueblos.
Hans-Henning Horstmann
Embajador de Alemania ante la Santa Sede"El mensaje es que jóvenes de 10 países se unen para pedir la paz y la reconciliación. Necesitábamos un mensaje fuerte y la música es un mensaje fuerte."Fue un concierto de gran simbolismo, y no sólo porque la iniciativa fue de una orquesta de jóvenes de 10 países diferentes. Ellos mismos decidieron interpetar obras prohibidas por los nazis. Se trataba de composiciones de Gustav Mahler y de Felix Mendelssohn-Bartholdy, ambos de origen judío.
El Papa denunció de nuevo el exterminio de los judíos programado por los nazis y lamentó el resto de heridas que dejó la guerra.
Benedicto XVI"Fue una folorosa página de la historia llena de violencia y deshumanidad, que causó la muerte de millones de personas, dejó divididos a los vencedores y dejó Europa destrozada." El Papa recordó que pocos meses antes del inicio de la guerra muchos alzaron la voz para evitar el conflicto. Entre ellos, evocó el mensaje de Pío XII de agosto de 1939 en el que decía que nada se pierde con la paz y que con la guerra se pierde todo.
Por eso, el Papa pidió a las nuevas generaciones que recuerden estos “tristes eventos causados por el nacionalsocialismo”, para no caer nunca más en la tentación de la guerra.
JMB