15 de junio, 2011. (Romereports.com) Durante la audiencia general, Benedicto XVI ha hablado sobre el poder de la oración a través del ejemplo del profeta Elías. TEXTO COMPLETO
"Queridos hermanos y hermanas:
Con Elías descubrimos la verdadera fuerza intercesora de la oración que evoca la
grandeza del amor de Dios. Cuando el Profeta se enfrenta con los secuaces de
Baal, en el monte Carmelo, se produce una confrontación entre el Señor de
Israel, Dios de salvación y de vida, y el ídolo mudo y sin conciencia que nada
puede hacer. Los profetas de Baal y sus inútiles ofrendas revelan el engaño del
ídolo que encierra a la persona en la búsqueda exclusiva de sí misma.
Elías, en
cambio, prepara el sacrificio y ora, invita al pueblo a unirse en la acción y en
la súplica, haciéndole partícipe y protagonista de la oración y de cuanto está
acaeciendo. Con su intercesión, Elías pide a Dios aquello que Dios mismo desea
hacer, esto es, manifestarse con toda su misericordia, fiel a la propia realidad
de Señor de la vida que perdona y transforma. El verdadero Dios se revela con el
fuego que consume la ofrenda y el Profeta implora la conversión de su pueblo,
para que éste pueda responder así con un amor absoluto que comprometa toda
su vida, su fuerza y su corazón.
Hoy no es el fuego que consume el holocausto lo
que indica la presencia del Señor en el mundo. Su plena y definitiva
manifestación es la cruz de Jesús, que ha venido para bautizar “en Espíritu
Santo y fuego” y “destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo”.
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los
grupos provenientes de España, Argentina, México y otros países
Latinoamericanos. Invito a todos a pedir al Señor que nos haga capaces de ser
auténticos mediadores ante nuestros hermanos, y así indicar el camino de la fe
del único Dios, que quiere revelarse a todos los hombres para convertirlos y
llevarlos a la salvación. Muchas gracias".