7 de noviembre, 2010. Después de almorzar con los cardenales y obispos de España en la residencia del arzobispo de Barcelona, el cardenal Lluís Martínez Sistach, el Papa visitó la Obra Benéfico Social del Nen Deu, que lleva desde el año 1892 trabajando con discapacitados. Sin duda, uno de los momentos más especiales de esta visita a España.
Benedicto XVI pasó unos minutos en la capilla del centro. Guiado por la Madre Superiora, el Papa fue saludando a los enfermos y sus familiares, además de las ocho religiosas y los 80 operadores sanitarios que trabajan en el centro y sus familias.
Uno de los momentos más emotivos de la visita fueron las palabras que dos jóvenes del centro social dirigieron al Papa para agradecerle su visita.
“Le quiero dar las gracias por venir a nuestra casa".
Algunos de los chicos del centro le dedicaron una canción en catalán.
En el discurso, Benedicto XVI subrayó la importancia del trabajo que realizan y destacó que todos los hombres deben ser tratados sin distinciones.
Benedicto XVI
“Se pone de manifiesto que, para el cristiano, todo hombre es un verdadero santuario de Dios, que ha de ser tratado con sumo respeto y cariño, sobre todo cuando se encuentra en necesidad”.
El Papa también habló sobre cómo los desarrollos tecnológicos deben ir encaminados a mejorar el cuidado de los más débiles.
Benedicto XVI
“Es imprescindible que los nuevos desarrollos tecnológicos en el campo médico nunca vayan en detrimento del respeto a la vida y dignidad humana, de modo que quieres padecen enfermedades o minusvalías psíquicas o físicas puedan recibir siempre aquel amor y atenciones que los haga sentirse valorados como personas en sus necesidades concretas”.
El Papa se despidió de los enfermos y de los trabajadores del centro Nen Deu, agradeciéndoles el trabajo que realizan, según dijo, “con los mismos sentimientos que el Buen Samaritano”. Benedicto XVI les pidió que rezaran por él.
Benedicto XVI
“Ocupáis un lugar muy importante en el corazón del Papa. Rezo por vosotros todos los días y os ruego que me ayudéis con vuestra oración a cumplir con fidelidad la misión que Cristo me ha encomendado”.
Antes de despedirse, el Papa bendijo la primera piedra de una nueva residencia para el centro.
Actualmente la obra benéfico-social Nen Deu ofrece asistencia a 250 pacientes de edades comprendidas entre los 3 y los 21 años con problemas epilépticos graves, autistas y trastornos de personalidad o comportamiento.
BR
CTV
JM
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