20 de agosto, 2011. (Romereports.com) La visita del Papa al Instituto de San José de los Hermanos de San Juan de Dios ha sido uno de los encuentros más emotivos de la Jornada Mundial de la Juventud. Allí se reunió con unos 200 jóvenes discapacitados físicos y mentales.
Benedicto XVI “Ciertamente, la vida de estos jóvenes cambia el corazón de los hombres y, por ello, estamos agradecidos al Señor por haberlos conocido”.
Durante el encuentro, Antonio, un joven de 20 años, discapacitado físico y metal se dirigió al Papa. Le dijo que cuando nació no tenían esperanzas de que sobreviviera, pero gracias al amor de sus padres está hoy aquí.
Antonio
“Gracias al amor que sintieron por mi, aun sabiendo que podía ser un obstáculo para sus vidas, siguieron adelante. Esto nos ha ayudado a superarnos, a no rendirnos nunca”.
Una chica discapacitada mental del centro entregó un cuadro al Papa. Después el Papa saludó a algunos de ellos y les dijo que a pesar de sus limitaciones ellos tienen un papel muy importante en la sociedad.
Benedicto XVI “Queridos amigos, nuestra sociedad, en la que demasiado a menudo se pone en duda la dignidad inestimable de la vida, de cada vida, os necesita: vosotros contribuís decididamente a edificar la civilización del amor”.
La Fundación Instituto de San José está administrada por la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, que ayuda a los más necesitados en los cinco continentes. Son 1.200 hermanos de esta orden, 40.000 profesionales y 8.000 voluntarios.
Benedicto XVI “Vuestra vida y dedicación proclaman la grandeza a la que está llamado el hombre: compadecerse y acompañar por amor a quien sufre, como ha hecho Dios mismo”.
Al término de este encuentro, el coro de la JMJ interpretó el Magnificat de Bach antes de que el Papa dejara el Instituto para dirigirse al aeródromo de Cuatro Vientos para presidir la vigilia.
KLH/BR
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