12 de febrero, 2013. (Romereports.com) Los cardenales se conocen poco entre sí. Por eso, los purpurados más prestigiosos tienen la misión de construir consensos. Son muy pocos, y en sus manos está la decisión sobre el próximo Papa. Por eso, se les llama las 16
columnas de la Iglesia católica. Estos son sus nombres.
Los purpurados de
Estados Unidos y Canadá encarnan un tipo del liderazgo vigoroso que busca Benedicto XVI. Sus cinco principales son de Estados Unidos y de Canadá.
Uno de los más apreciados y aplaudidos en las reuniones de cardenales es
Sean O'Malley, arzobispo de Boston, capuchino y gran impulsor de la Nueva Evangelización. En la lista también está
Timothy Dolan, el optimista y simpático arzobispo de Nueva York de enorme carisma; y
Donald Wuerl, cardenal de Washington, autor de libros sobre la fe y buen mediador entre la Iglesia y ambientes políticos americanos.
Hay dos grandes candidatos que proceden de Canadá:
Marc Ouellet, que fue misionero en Colombia y hoy es prefecto de la Congregación para obispos y experto en el diálogo con ortodoxos y protestantes; y
Thomas Collins, actual arzobispo de Toronto que conquista gracias a su gran sencillez carisma.
El país más representado es Italia. Por eso, tienen mucho que decir en la elección. Serán muy escuchados el prestigioso arzobispo de Milán
Angelo Scola, discípulo intelectual de Benedicto XVI, al que el Papa ha visitado dos veces; el genovés
Mauro Piacenza, prefecto de la Congregación para el Clero, y muy apreciado por sus dotes de mediador; y el cultísimo
Gianfranco Ravasi, que predicará los últimos ejercicios espirituales de Benedicto XVI como Papa.
El candidato de Europa continental es el arzobispo de Budapest,
Peter Erdö, un cardenal sonriente, optimista, franco, activo y evangelizador, que ha invitado a sus sacerdotes a visitar a los millones de habitantes de su ciudad.
Los dos grandes candidatos de América Latina son el polifacético
Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, hondureño, piloto de aviones y que sabe tocar el saxofón; y el brasileño
Odilo Scherer, arzobispo de Sao Paolo, sencillo y discreto, pero de gran prestigio en su país.
El único cardenal de Australia,
George Pell tiene también gran prestigio en Roma y es uno de los purpurados que consultaba Benedicto XVI para cuestiones delicadas. Hace dos años debatió en público sobre religión con el ateo Richard Dawkins.
El principal representante africano es
John Onaiyekan, arzobispo de Abuya, Nigeria. Ha sido candidato al Nobel de la Paz junto a un líder musulmán por su compromiso por la paz. Benedicto XVI lo hizo cardenal en el último cónclave.
De Asia, los tres grandes electores son el patriarca maronita
Bechara Rai, que sigue de cerca la ayuda a refugiados de Siria en Líbano y que junto a Onaiyekan encarna a los cristianos perseguidos por su fe. También, el jovencísimo arzobispo de Manila
Luis Antonio Tagle, de 55 años. Es un teólogo admirado por los medios de comunicación de Filipinas y también por Joseph Ratzinger. En la lista está también el indio Oswald Gracias, arzobispo de Mumbay y recién elegido presidente de la conferencia episcopal india.
Es muy probable que uno de ellos sea el próximo Papa. O al menos, que el próximo sucesor de Pedro sea señalado por uno de ellos. En cualquier caso, no hay que olvidar que los únicos que votan son los
117 cardenales que entran en el cónclave. Y ninguno de ellos ha dicho quién es su candidato.
JMB @javierMbrocal
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