7 de enero, 2010. El Barroco es sobre todo movimiento. Es el arte de hacer que lo estático se mueva. Lo consiguió hace casi 400 años Bernini con el Baldaquino de San Pedro del Vaticano, o Caravaggio en el año 1600 con su famosa ‘Conversión de San Pablo’. Ahora el pintor Philippe Casanova trae el Barroco a nuestros días con su exposición “Rayos, voces, truenos”.
Philippe Casanova
Pintor
“Esta exposición es una visión de la Roma barroca. La he titulado “rayos, voces, truenos” porque creo que estas tres palabras son una buena síntesis de la escenografía y la pirotecnia barroca”.
A través de estos 34 cuadros, Philippe Casanova ofrece una visita muy especial a la basílica de San
Pedro y a algunos de los lugares más emblemáticos de la Ciudad Eterna.
Philippe Casanova
Pintor
“Quería transmitir la idea de peregrinación, de descubrimiento. Como cuando se descubre la basílica de San Pedro nada más atravesar el puente de Castel Sant’Angelo o también cuando en esta basílica, detrás de una columna se descubre una perspectiva extraordinaria del Baldaquino de Bernini con la Cátedra de Pedro detrás".
Con encuadres tan originales, Philippe Casanova transmite el movimiento, la peregrinación, el recorrido. Con la soltura de las pinceladas recuerda la fugacidad de los movimientos. Con sus obras Casanova quiere transmitir algo que va más allá de una concepción personal de la belleza.
Philippe Casanova
Pintor
“En mis obras siempre está presente la dimensión espiritual. Por un lado la dimensión corpórea, la belleza sensual de las obras. Pero también las obras están aquí para recordar que hay un Creador que ha suscitado las criaturas, la creación: Esta relación que existe entre la belleza material y la espiritualidad”.
Una manera muy particular de mostrar el barroco contemporáneo y la importancia del hombre dentro de la Creación.
Un nuevo modo de extraer las formas barrocas en su esencia, sacando a la luz de nuestro tiempo nuevas perspectivas que desde hace siglos esperaban ser descubiertas.
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