
El Papa acogió el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva agradeciéndole su visita y la firma del Tratado sobre la actividad de la Iglesia católica en Brasil.
Benedicto XVI y el presidente Lula hablaron a solas durante 25 minutos sobre la situación internacional, y la cooperación en América Latina y con África. Según el Vaticano, también se mencionaron las políticas sociales de Lula a favor de los pobres, y la lucha contra la violencia y la promoción de la familia.
Al presidente le acompañó su esposa, Marisa Leticia. La delegación de once personalidades incluía al ministro de Exteriores, Celso Amorim, y al de Defensa, Nelson Jobim.
Como recuerdo, el presidente ex sindicalista entregó al Papa una cerámica con una familia de emigrantes desde el Norte al Sur de Brasil. El Pontífice le regaló una pluma y las medallas pontificias.
Además, el presidente Lula invitó Benedicto XVI a visitar de nuevo Brasil. Y el Papa respondió que le gustaría volver.