August 7, 2010. Todos los caminos llevan a Roma. Bien lo saben Anna-Marie, Joseph y Gregory Treolar, tres hermanos que se han embarcado en un viaje muy particular: recorrer los 2,000 kilómetros que sepraran Canterbury de Roma.
Aunque parece algo sencillo, pero cuando el viaje se hace en bicicleta, todo cambia.
Estos tres chicos tenían muy claro la ruta que querían seguir: la 'Via Romea', también conocida como ruta Francigena. Se trata de un famoso camino mediaval que une Canterbury con Roma. Una vez atravesado el Canal de la Mancha, esta via transcurre por Francia, Suiza e Italia, hasta llegar a la Ciudad Eterna.
“Supongo que este viaje podríamos haberlo hecho como turistas, en avión... pero elegimos venir en bicicleta, a pesar de que es duro y son muchos kilómetros, para hacer un viaje de oración, una peregrinación”. Un viaje unido a la pasión por el ciclismo, pero con un ingrediente más: la fe. Una peregrinación en toda regla que los hermanos Treolar no han tenido miedo de recorrer, para llegar a la Ciudad Eterna y residencia del Papa.
“Ha sido bueno para mi fe, porque tomamos el camino que muchos mártires ingleses hicieron durante el período de la Reforma. Ha sido una experiencia y edificante para nosotros”.Una experiencia edificante, pero dura. Además del esfuerzo físico y el cansancio, durante el viaje también han sufrido algunos percances. Desde ruedas pinchadas hasta el paso por el hospital de Gregory tras chocar con un poste eléctrico. Un incidente que, según dice, bien ha valido la pena para llegar a Roma.
Toda una aventura que los hermanos Treolar han culminado con la llegada a San Pedro. 20 días subidos en una bicicleta atravesando los caminos que desde el siglo X recorrieron tantos peregrinos y que, todavía hoy, siguen llevando a Roma.
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