Angelo Giuseppe Roncalli, Juan XXIII, llamado el Papa bondadoso por su gran humanidad, había sido capellán militar y nuncio papal durante dos guerra mundiales antes de ser nombrado patriarca de Venecia.
Desde que cumplió 14 años empezó a escribir un diario personal. Pero hasta hoy, sólo se conocía su agenda espiritual, el Diario del Alma. Juan Pablo II, para impulsar su proceso de beatificación, pidió a un grupo de historiadores que estudiasen y publicasen todos sus escritos privados.
Después de casi 25 años de trabajos, aquel desafío se ha hecho realidad: diez volúmenes de reflexiones, escritas durante más de 60 años, que revelan no sólo su riquísima vida espiritual, sino su extraordinaria aventura diplomática y pastoral.
Alberto Melloni Historian, University of Modena Estos diarios eran por una parte un instrumento que le ayudaba a comprender a los demás, a saber escuchar, a limitar sus juicios. Y además los utilizaba para explicarse a sí mismo el siglo XX.
Los escritos revelan por ejemplo más detalles sobre cómo ayudó a judíos durante la II Guerra Mundial, mientras era nuncio en Estambul. Pero sobre todo, revelan la profundidad de mirada de Juan XXIII sobre la historia de su tiempo...
Alberto Melloni Historian, Universidad de Modena Su modernidad se ve en sus relaciones con el judaísmo, con el Oriente cristiano, con los partidos obreros, con su convicción de que buscar lo que une en vez de lo que separa no es desobedecer al Evangelio, sino obedecerlo.
Los observadores decían que habría sido un Papa de transición. Pero con el Concilio Vaticano II dio paso a un proceso de reforma que revolucionó la relación de la Iglesia con el mundo contemporáneo.