5 de octubre, 2012. (Romereports.com) Se puede rezar en cualquier idioma, solo o en compañía; en el autobús, en la montaña, en la iglesia o en casa. Es la oración a la Virgen María por excelencia. Se trata del rosario.
P. SALVATORE M. PERRELLA
Presidente, Pontificia Facultad Teológica Marianum (Roma)
“El rosario es la contemplación de todos los momentos de la vida y
obra de Jesucristo, y que vivió también María, su madre, como
colaboradora”.
Desde los primeros cristianos, la devoción a la Madre de Jesús fue muy grande. Históricamente, hubo tres momentos decisivos.
En
el siglo XIII, Santo Domingo de Guzmán invitó a rezar el rosario. Con
la difusión de su Orden, los dominicos, se popularizó esta oración. En
el siglo XVI, el papa Pío V le dio una estructura definitiva.
P. SALVATORE M.PERRELLA
Presidente, Pontificia Facultad Teológica
Marianum (Roma)“San Pío V con la bula 'Consueverunt ' da la estructura del
Rosario compuesta de 150 avemarías siguiendo el modelo de los 150
salmos del Antiguo Testamento, con las 10 avemarías y el Padrenuestro”.
En su origen se componía de tres partes: misterios
gozosos, dolorosos y gloriosos para recordar la infancia, la pasión y la
resurreción de Jesús a los ojos de su madre. Después se recitan una
serie de peticiones y alabanzas a la Virgen llamadas letanías.
En 2002, Juan Pablo II con la carta “Rosarium Virginis Mariae” añadió un cuarto grupo de misterios.
SALVATORE M.PERRELLA
Presidente, Pontificia Facultad Teológica Marianum (Roma)“El Papa Woityla añade los misterios luminosos que narran los
momentos de la vida de Jesús como Mesías y su actividad como Salvador”.
Tanto
Juan Pablo II como Benedicto XVI han destacado la sencillez y la
profundidad de esta oración que ayuda a aprender más de la vida de Jesús
a través de la Virgen María.
OFL
MG
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