19 de marzo, 2012. (Romereports.com) (-SÓLO VÍDEO-) Así explicó Benedicto XVI la figura de San José durante la audiencia general del 28 de diciembre de 2011.
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"Su amor humilde y sincero a su prometida esposa y la decisión de unir su
vida a la de María lo atrajo e introdujo también a él, que ya era un
«hombre justo», en una intimidad singular con Dios. En efecto, con María
y luego, sobre todo, con Jesús, él comienza un nuevo modo de
relacionarse con Dios, de acogerlo en su propia vida, de entrar en su
proyecto de salvación, cumpliendo su voluntad. Después de seguir con
confianza la indicación del ángel —«no temas acoger a María, tu mujer» —
él tomó consigo a María y compartió su vida con ella; verdaderamente se
entregó totalmente a María y a Jesús, y esto lo llevó hacia la
perfección de la respuesta a la vocación recibida.
El Evangelio, como sabemos, no conservó palabra alguna de José: su
presencia es silenciosa, pero fiel, constante, activa. Podemos imaginar
que también él, como su esposa y en íntima sintonía con ella, vivió los
años de la infancia y de la adolescencia de Jesús gustando, por decirlo
así, su presencia en su familia.
José cumplió plenamente su papel paterno, en todo sentido. Seguramente
educó a Jesús en la or ación, juntamente con María. Él, en particular,
lo habrá llevado consigo a la sinagoga, a los ritos del sábado, como
también a Jerusalén, para las grandes fiestas del pueblo de Israel.
José, según la tradición judía, habrá dirigido la oración doméstica
tanto en la cotidianidad —por la mañana, por la tarde, en las comidas—,
como en las principales celebraciones religiosas.
Así, en el ritmo de las jornadas transcurridas en Nazaret, entre la casa
sencilla y el taller de José, Jesús aprendió a alternar oración y
trabajo, y a ofrecer a Dios también la fatiga para ganar el pan
necesario para la familia".