21 de febrero, 2013. (Romereports.com) Cuando fallece o renuncia un Papa, comienza el periodo de Sede Vacante y
todas las instituciones del Vaticano se detienen hasta la elección del
nuevo Papa. Ese periodo está regulado por una Constitución apostólica
que también define los únicos cargos que permanecen vigentes.
El primero y más importante es el Camarlengo. Actualmente es el cardenal italiano Tarcisio Bertone, que se hará cargo de los asuntos cotidianos del Vaticano. Sin embargo, las cuestiones urgentes, que normalmente resolvería el Papa, tienen que ser presentados al Colegio cardenalicio en las congregaciones generales que tienen lugar los días previos al cónclave.
MONS. JUAN IGNACIO ARRIETA
Secretario, Pontificio Consejo para los Textos Legislativos
16 de febrero, 2004
“Después, de entre ellos hay tres cardenales más el cardenal Camarlengo, presididos por el camarlengo forman la congregación particular y que son los que de alguna forma ejecutan las decisiones de la congregación general que está formada por todos los cardenales”.
Tampoco pierde el cargo el Penitenciario Mayor, el cardenal portugués Manuel Monteiro de Castro. Entre sus tareas está la absolución de pecados graves como romper el secreto de confesión, o la concesión de indulgencias.
La tercera figura es el Vicario General de Roma, el cardenal Agostino Vallini. El Papa al encargarse de dirigir toda la Iglesia católica, nombra un vicario general para atender a la Iglesia local de Roma. Y el trabajo pastoral en la ciudad continúa aunque no esté el obispo de Roma, el Papa.
Durante la Sede Vacante, ninguna ley puede ser creada o modificada. Toda decisión debe esperar a la elección del nuevo Papa.
Rcarr/OFL @odelafu
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