July 30, 2011. (Romereports.com) El 22 de abril de 2006, Benedicto XVI habló así sobre el fundador de los Jesuitas: "San Ignacio de Loyola fue, ante todo, un hombre de Dios, que en su vida puso en primer lugar a Dios, su mayor gloria y su mayor servicio; fue un hombre de profunda oración, que tenía su centro y su cumbre en la celebración eucarística diaria.
De este modo, legó a sus seguidores una herencia espiritual valiosa, que
no debe perderse u olvidarse. Precisamente por ser un hombre de Dios,
san Ignacio fue un fiel servidor de la Iglesia, en la que vio y veneró a
la esposa del Señor y la madre de los cristianos. Y del deseo de servir
a la Iglesia de la manera más útil y eficaz nació el voto de especial
obediencia al Papa, que él mismo definió como “nuestro principio y
principal fundamento”.