15 de mayo, 2009. El Papa reservó sus últimas horas en Tierra Santa para una doble despedida: la despedida religiosa y la despedida política.
La peregrinación del sucesor de San Pedro culminó en la basílica del Santo Sepulcro, que custodia los lugares de la muerte y resurrección de Jesús.
Benedicto XVI "
Aquí, Cristo, el nuevo Adán, nos enseñó que el mal no tiene la última palabra, que el amor es más fuerte que la muerte, que nuestro futuro, y el de toda la humanidad, están en las manos de un Dios amable y providente".
En un emocionado gesto, Benedicto XVI besó la roca donde fue lavado el cadáver de Jesús y rezó en silencio dentro del Santo Sepulcro.
Entre los cientos de peregrinos estaban algunos caballeros y damas del Santo Sepulcro, acompañados de su Gran Maestre, el cardenal John Patrick Foley.
Poco después, tuvo lugar la ceremonia oficial de despedida en el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv, adonde acudieron el presidente Shimon Peres y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
Benedicto XVI"
He visitado este país como amigo de los israelíes y como amigo de los palestinos. Ningún amigo de los israelíes y palestinos puede dejar de estar triste ante las continuas tensiones entre vuestros habitantes".
El Papa recordó su visita al memorial del Holocausto y pidió de nuevo que nadie olvide o niegue el “exterminio” de millones de judíos.
Además, lamentó de nuevo la existencia del muro de seguridad y separación e hizo un intenso llamamiento de paz a judíos y palestinos.
Benedicto XVI"
¡No más derramamiento de sangre! ¡No más luchas! ¡No más terrorismo! ¡No más guerra! Rompamos el círculo vicioso de la violencia".
El Papa pidió que todo el mundo reconozca a Israel el derecho de existir, una referencia indirecta a los países musulmanes que aún no lo reconocen. Además, repitió que los palestinos tienen derecho a un Estado independiente y soberano.
Y pidió que la solución de ambos problemas no sea sólo un sueño.
JMB