
4 de enero, 2011. Los personajes menos conocidos del Evangelio son los animales, a pesar de que en algunos episodios son muy importantes. Por ejemplo, cuando el Espíritu Santo desciende en forma de paloma sobre Jesús, o cuando entra en Jerusalén subido en un burro.
El autor francés Tugdual Derville ha publicado el libro “Los animales del Evangelio”. Ahí propone descubrir el Evangelio a través de los animales, y los animales a través del Evangelio.
El libro recuerda que Jesús sabe cocinar pescado, que admiraba cómo los pastores cuidaban el rebaño, y que no le gustaban las serpientes.
El único animal que sobra en el Evangelio es el camello. La frase “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que que un rico entre en el Reino de los Cielos” es una traducción errónea. La frase original se refería a una cuerda.
Los peor parados son los cerdos, que son poseídos por demonios y arrojados al mar. También queda mal el lobo, presentado como encarnación del mal, o los cuervos, aunque “que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta”.
Una obra llena de escenas y reflexiones divertidas, que ayuda a mirar a los animales y leer el Evangelio con nuevos ojos.
JMB
AM
-PR-