23 abril 2010. Más de dos millones de personas pasarán por Turín para ver la tela de lino que según la tradición envolvió el cuerpo de Jesús y que se ha convertido en uno de los objetos más estudiados del mundo.
Para recibir, organizar y guiarlos hay 4.000 voluntarios prestan su tiempo y sus fuerzas para que la visita a la Sábana Santa sea realmente especial.
“Es bastante complicado distribuir, organizar los puestos y las tareas de manera eficiente. Los 4.000 voluntarios nos encargamos de los servicios públicos, de vigilancia, de información en las oficinas, de dar una buena acogida a todos los visitantes”.
Jóvenes y no tan jóvenes han decidido dar un poco de su tiempo para que desde el primer día la atención a los visitantes sea de primera calidad.
“Tratar a todas las personas con amabilidad y sin arrogancia. Ese es nuestro voluntariado de supervisión”.
“Este es el espíritu que tiene el cuerpo alpino, que va donde haga falta, en Italia o en el extranjero: Presentarse siempre bien y ayudar a quien necesita cualquier cosa durante el evento, en este caso la visita a la Sábana Santa”.Además de colaborar en la organización de este gran evento también se trata de un momento personal muy especial para los voluntarios.
“Me hice voluntaria por casualidad pero ahora, después de las conferencias y los encuentros con los otros voluntarios se trata de una experiencia muy positiva que, para una persona no religiosa como yo, puede acercarme a la fe”.
“Para mí es un evento muy importante porque es muy probable que la Sábana Santa no se exponga de nuevo hasta dentro de muchos años”.
“Formo parte de la Fraternidad del Santo Sudario y por eso estoy muy orgulloso de estar aquí hoy”. 4.000 voluntarios con 4.000 razones distintas para ayudar hasta el 23 de mayo en la exposición de la Sábana Santa. Un evento histórico, que no se sabe cuándo se volverá a repetir.
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