El cardenal Van Thuan fue encarcelado en 1975 por el régimen comunista de Vietnam tras ser nombrado arzobispo coadjutor de la antigua capital sudvietnamita de Saigón, en la actualidad Ciudad Ho Chi Minh.
Mons. Giampaolo Crepaldi
Secretario, Pontificio Consejo Justicia y Paz
El cardenal era vietnamita, pertenecía a una familia muy importante de Vietnam, era sobrino de Ngo Dinh Diem, el primer Presidente de Vietnam del Sur.
Fue liberado en 1988 y enviado al exilio en 1991. Juan Pablo II, uno de sus amigos más cercanos, lo recibió en Roma y lo nombró presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz.
Ahora la diócesis de Roma y el Pontificio Consejo Justicia y Paz están pidiendo información, favorable o contraria para la causa de Beatificación.
Mons. Giampaolo Crepaldi
Secretario, Pontificio Consejo Justicia y Paz
Han llegado testimonios de la Curia romana, pero sobre todo de Vietnam, Australia, los Estados Unidos y Francia.
Monseñor Giampaolo Crepaldi dijo que la experiencia del cardenal en la cárcel tuvo una influencia decisiva en su perspectiva espiritual.
Mons. Giampaolo Crepaldi
Secretario, Pontificio Consejo Justicia y Paz
En la prisión tuvo la tentación de la desesperación y en ese momento dijo: tengo al Señor y al tener al Señor tengo todo porque Dios es todo, es la totalidad. El cardenal encarnaba esa lección, porque todo lo que le sucedía, incluso en este dicasterio, desde lo más importante a las cosas más triviales, todo lo ofrecía a Dios.
Monseñor Crepaldi, quien fue uno de los amigos más cercanos del cardenal, también recuerda su buen humor.
Mons. Giampaolo Crepaldi
Secretario, Pontificio Consejo Justicia y Paz
Lo que más me impresionaba del cardenal era su capacidad para imitar con gran ironía y sutileza, todo y a todos. Imitaba al Papa, a los grandes cardenales de la Curia romana, siempre con una gran sensibilidad. Su humorismo fue una gran lección, pues llevaba las cosas de la Iglesia a su verdadera dimensión.
El Cardenal Van Thuan fue presidente del Pontifico Consejo Justicia y Paz hasta su muerte el 16 de Septiembre del 2002. Es posible que la causa de beatificación se inicie oficialmente este año. Después hay que esperar el estudio de un milagro, porque como dice Monseñor Crepaldi, sin milagro no hay beatificación.
DG