7 noviembre 2010. Miles de personas se agolparon en las calles de Barcelona en el recorrido que llevaba al Papa al templo de la Sagrada Familia. En su segundo día en España y antes de consagrar el templo de la Sagrada Familia de Antoni Gaudí como basílica menor, Benedicto XVI se reunió brevemente con los Reyes de España en un encuentro privado.
En el interior de la basílica le esperaban más de 6.500 personas y 1.100 concelebrantes entre cardenales, obispos y sacerdotes. En las calles cercanas a la Sagrada Familia se instalaron 36 pantallas gigantes para unas 250.000 personas pudieran seguir la misa de consagración del templo.
El Papa comenzó la homilía con unas palabras de agradecimiento en catalán. Benedicto XVI describió la consagración de la Sagrada Familia como un “punto significativo en una larga historia de ilusión, de trabajo y de generosidad, que dura más de un siglo”.
Benedicto XVI destacó su alegría personal por consagrar la Sagrada Familia, un templo muy unido a la figura de San José.
Benedicto XVI“Me ha conmovido especialmente la seguridad con la que Gaudí, ante las innumerables dificultades que tuvo que afrontar, exclamaba lleno de confianza en la divina Providencia: “San José acabará el templo”. Por eso ahora, no deja de ser significativo que sea dedicado por un Papa cuyo nombre de pila es José”.
El Papa subrayó la originalidad de Antoni Gaudí al unir la arquitectura y la Teología en la construcción de la Sagrada Familia precisamente en un momento en el que, según dijo, “el hombre pretende edificar su vida de espaldas a Dios”. El Papa también habló sobre la dignidad del hombre por ser “templo de Dios”.
Benedicto XVI“El templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros. He aquí unidas la verdad y dignidad de Dios con la verdad y la dignidad del hombre”.
En una ciudad de vanguardia como Barcelona, Benedicto XVI también hizo referencia a los progresos técnicos, sociales y culturales de la sociedad. Dijo que éstos deben ir siempre acompañados por progresos morales, en concreto en defensa de la familia.
Benedicto XVI“Junto a ellos deben estar siempre los progresos morales, como la atención, protección y ayuda a la familia, ya que el amor generoso e indisoluble de un hombre y una mujer es el marco eficaz y el fundamento de la vida humana en su gestación, en su alumbramiento, en su crecimiento y en su término natural. Sólo donde existen el amor y la fidelidad, nace y perdura la verdadera libertad”.
Al término de la Misa, el Papa salió a la fachada del Nacimiento para rezar el ángelus, en el que habló sobre la Iglesia como familia.
Benedicto XVI“Toda la Iglesia, escuchando y cumpliendo su Palabra, se convierte en su Familia. Y más aún nos ha encomendado ser semilla de fraternidad que sembrada en todos los corazones aliente la esperanza”.
Una consagración histórica, por la belleza de la, ahora, basílica de la Sagrada Familia y por ser la segunda vez en la historia que Benedicto XVI celebra este rito de consagración.
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