A primera vista, esto parece un partido de fútbol normal y corriente. Pero estos jugadores no son atletas ya que acostumbran a jugar en un campo diferente. Son sacerdotes.
Bienvenidos a la Clericus Cup, el torneo anual de fútbol que reúne a 380 curas y seminaristas de 16 equipos.
Cada equipo es en realidad un seminario de Roma. Los jugadores son de todas partes del mundo. Este fue el partido inaugural en el que casi todos los jugadores proceden de Latinoamérica.
Juan Jose Muñoz Seminarista Seminario Mater Ecclesiae, Roma Un poquito presionado, no? Para mí es la primera vez. Con los compañeros mucha confianza. Gracias a Dios se pudo coordinar el juego. Un poquito de presión en el empate. Pero gracias a Dios pudimos sacar el resultado después de ese balón que gracias a Dios metió dos veces nuestro compañero.
Fuera del campo los guía la fe. Pero durante los partidos muestran sobre todo espirito competitivo.
Se quejaban al árbitro, usaban trucos de pie, y hasta jugaron un poco brusco. Ni la barra de hinchas les faltaba.
Los jugadores dicen que no es el resultado del marcador lo que importa, sino el compañerismo y el sentido de espiritualidad que brinda el deporte.
Hasta el equipo que perdió lo reconoce.
Jorge Gutierrez Sacerdote Seminario Brasileño, Roma Comúnmente la vida de un padre es bastante sedentaria. Entonces yo creo que esto es una cosa muy interesante de propuesta. No sólo para que se haga aquí en Roma pero en otras partes. A veces se prioriza la parte espiritual y sabemos que un cuerpo necesita también su espacio.
Tal vez la mayor diferencia entre este partido de fútbol y uno profesional fue el abrazo del final. Este incluyó a los dos equipos.