20 de febrero, 2010. Vuelve la Clericus Cup, el campeonato mundial de fútbol organizado desde hace cuatro años por el Vaticano en el que todos los jugadores son seminaristas o sacerdotes.
Con este campeonato se quiere transmitir a los sacerdotes valores como la perseverancia o el respeto y la importancia del deporte para acercarse a los jóvenes.
Mons. Claudio Paganini
Presidente Clericus Cup
“La Iglesia está cerca de las personas que en el mundo del deporte se esfuerzan, se entrenan, se sacrifican, para demostrar que a través del juego nacen reglas compartidas y la posibilidad de nuevos puntos de unión”.
Mons. Josef Clemens
Secretario, Pontificio Consejo para los laicos
“Creemos que si uno experimenta en su juventud, adolescencia, los grandes valores del deporte, después los transmitirá allá donde vaya”.
El campeonato es cada año más internacional. Prueba de ello es que hay 373 jugadores de 65 nacionalidades. Por primera vez, los jugadores mexicanos son los más numerosos, un total de 49. Le siguen de cerca los italianos, con 45, los brasileños y los de Estados Unidos.
Por eso la mayoría de las miradas se dirigen a los mexicanos e italianos, que se entrenan desde hace meses. Sin embargo, aunque entre ellos hay rivalidad, quieren que este campeonato sea algo más que un juego.
“El único miedo no es el de perder, sino el de no ser amigos. Pero creo que el ejemplo ya es bueno”.
“Ningún miedo, sólo queremos jugar, convivir y terminar siendo hermanos como somos”.
“Creo que el miedo no podemos ponerlo aquí en el campo tras nosotros ya que lo importante o lo que buscamos nosotros es conocernos, convivir y pues ser lo que somos, hermanos”.
La final de este campeonato se jugará el 22 de mayo y será la antesala del Mundial de Fútbol de Sudáfrica. Por eso también espera dar ejemplo de unidad y deportividad a los futbolistas profesionales.
PVB
FF/JM
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