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Rome Reports

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Gestos imprescindibles para comprender a Juan Pablo II


En sus casi 27 años de pontificado Juan Pablo II dejó imágenes para la historia como ningún otro Papa habí­a hecho antes. Reflejan su personalidad fuerte, decidida y al mismo tiempo sencilla y afectuosa. Por ejemplo: Su risa. 

Un Papa que rí­e. 

Abril 1989 

Durante la actuación de unos payasos en un encuentro con universitarios no se pudo contener y rompió a reí­r. A Juan Pablo II le gustaba el teatro, la risa... y también el deporte.

Un Papa deportivo.

Porque esa era otra de sus caracterí­sticas. Juan Pablo II era un hombre muy deportivo. Además, fue el Papa más joven del siglo XX. No era raro verle subiendo las escaleras de dos en dos y son conocidas sus salidas a esquiar vestido de incógnito o sus paseos por la montaña. Allí­ se encontraba a gusto porque era un lugar en donde descansaba y podí­a meditar.

...Y afectuoso

A Juan Pablo II le gustaba estar con la gente y a lo largo de su pontificado dejó un sinfí­n de imágenes cargadas de afecto como el abrazo de este minero en Bolivia.

11 de mayo, 1988 Oruro (Bolivia) 

"Los mineros queremos que se ponga este casco y sea un trabajador minero más. Creemos en Dios Padre Santoâ?.

La regañina a Ernesto Cardenal 

Por otro lado, sus gestos también demostraron una personalidad decidida y fuerte. 

1983 Nicaragua

La amonestación que hizo al sacerdote Ernesto Cardenal en Nicaragua delante de las cámaras por su activa participación polí­tica fue una de las más memorables. El gobierno sandinista del que formaba parte intentó limitar la acción de la Iglesia en el paí­s.

Perdona a Ali Agca

E igual de impactantes fueron las imágenes del Papa hablando con el terrorista que intentó asesinarle el 13 de mayo de 1981, Ali Agca. 

Juan Pablo II le perdonó y no sólo eso sino que en 1996 también recibió a su madre Muzeyen Agca, que le pidió que apoyase el indulto para su hijo.

 ...y pide perdón

En el año 2000 presidió una  solemne ceremonia en San Pedro en la que pidió perdón a Dios y al mundo por las culpas de la Iglesia. Por ejemplo, los abusos de la Inquisición, la intolerancia o por las persecuciones que los judí­os sufrieron a manos de los católicos.

De hecho, durante su peregrinación a Tierra Santa ese mismo año dejó un mensaje dentro del Muro de las lamentaciones con esa petición de perdón. El documento fue trasladado al Museo del Holocausto. 

Sus abrazos

Juan Pablo II era una persona que transmití­a cercaní­a y comprensión y a lo largo de sus casi 27 años de pontificado dejó un mar de abrazos y bendiciones en los 5 continentes.

Uno de los más impresionantes fue cuando bendijo a una ex prostituta enferma de sida en el jubileo del año 2000. 

Viejas amistades

Otro de los detalles que reflejaron su humanidad fue su reencuentro con una vieja amiga con la que compartí­a escenario en sus representaciones teatrales en Polonia. Cuando Juan Pablo II se hizo sacerdote cambió el modo de relacionarse con las mujeres pero la amistad no se perdió después de tantos años. 

Su último mensaje

El Papa que dio la vuelta al mundo 29 veces, enérgico y fuerte, se fue consumiendo a lo largo de los años por la enfermedad y la vejez. A pesar de todo continuó realizando viajes y no ocultó su decaimiento fí­sico al mundo. 

Este fue uno de sus últimos mensajes, un grito silencioso que resonó en miles de corazones.