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Rome Reports

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El Papa visita por sorpresa un hogar para madres reclusas con sus hijos pequeños


El Papa llamó al timbre y entró así en una dura realidad. Se trata de la Casa di Leda, a las afueras de Roma, un hogar en el que viven mujeres que han cometido delitos menores y que están en semi-libertad acompañadas por sus hijos pequeños. 

“La más pequeña de la casa”. “Buenas tardes”. “¿Cómo se llama?” “Ana”. “Ana”.

De esta forma estas mujeres pueden vivir con sus hijos en un entorno más amable que las frías paredes de una cárcel. La casa pertenecía a una organización criminal. Fue confiscada y ahora se utiliza para ofrecer una oportunidad a estas madres.

Francisco escuchó atentamente una conmovedora carta escrita por hijos de reclusos, los testimonios de estas madres y también las explicaciones de quienes les ayudan. Además recibió estos regalos que las mujeres le habían elaborado.

Y por si la sorpresa de su visita hubiera sido poco, el Papa tenía otra más preparada, esta vez, para los niños. Les obsequió con estos enormes huevos de Pascua, tan grandes casi como los proprios niños.