León XIV recorre las huellas de San Agustín, su padre espiritual
Carmen Álvarez Cuadrado
Este es, sin duda, el momento más esperado del viaje del papa a Argelia: León, agustino, llegaba a Annaba, antigua Hipona, para recorrer así las huellas arqueológicas de San Agustín.
El día no acompañaba pero, a pesar del viento y la lluvia, el papa atravesó las ruinas de la antigua ciudad romana y cristiana. Entre ellas, la basílica de la paz, donde San Agustín ejerció su ministerio episcopal del 396 al 420.
Allí, el papa depositó una corona de flores y vean su cara de emoción mientras rezaba en silencio.
Tras esto, León fue a visitar una casa para ancianos, incluidos los musulmanes. La regentan estas cinco monjas, las Pequeñas Hermanas de los Pobres, que cuidan de los necesitados. El papa les dirigió estas cálidas palabras.
LEÓN XIV
Hay esperanza. Sí, porque el corazón de Dios está desgarrado por las guerras, la violencia, la injusticia y la mentira. Pero el corazón de nuestro Padre no está con los malvados, los arrogantes ni los orgullosos. El corazón de Dios está con los pequeños y los humildes, y con ellos edifica su Reino de amor y paz día a día, tal y como vosotros os esforzáis por hacer aquí en vuestro servicio diario, vuestra amistad y vuestra vida en común.
Después de este encuentro, el papa compartió un almuerzo privado con los religiosos agustinos, encargados de mantener la basílica de San Agustín, donde León celebraría una misa horas después.