Un Gitano y un Obispo juntos en el martirio y beatificados por Juan Pablo II
Daniel del Castillo González
Un Obispo y un gitano no parecen tener nada en común a primera vista, pero su testimonio nos dice lo contrario.
NATS GIUBILEO SINTI
Y el Ceferino, más conocido como el Pelé, hombre bendito, va bailando con honor y Dios lo tiene en su gloria, y es su gran admirador.
Ceferino Giménez era un tratante que regularizó su matrimonio por la Iglesia. También fue en el único gitano que ingresó en la Orden Franciscana Seglar y en la Adoración Nocturna Española.
Florentino Asensio había sido nombrado obispo de Barbastro, España, apenas unos meses antes de la Guerra Civil.
Ambos eran conocidos y tenían una relación cercana. La historia la recoge Martín Ibarra Benlloch en su libro.
MARTÍN IBARRA BENLLOCH
Autor de 'Gitano y Obispo juntos en el Martirio'
Hay que darse cuenta lo diferentes que eran. Un obispo, una persona culta, muy bien educada, y Ceferino, que era un gitano, cestero y tratante analfabeto. Pero los dos fueron testigos de Jesucristo.
Ambos fueron encarcelados. El obispo fue sometido a torturas y lo fusilaron en el 9 de agosto de 1936.
El Gitano se negó a entregar el rosario que llevaba y había defendido a un sacerdote. Fue ejecutado en el cementerio de la ciudad.
MARTÍN IBARRA BENLLOCH
Autor de 'Gitano y Obispo juntos en el Martirio'
Fue un auténtico holocausto católico. Holocausto, había que acabar con la religión católica y con todos aquellos más significados de ella, sacerdotes, religiosos, laicos, con los templos, ardieron los interiores y muchos de ellos fueron destrozados por completo.
Les unió una misma forma de encarar el martirio, dedicándose, en el tiempo que estuvieron encerrados, encarcelados, a la oración, a la vida de penitencia. Y también a la aceptación plena del martirio.
Su causa de beatificación la iniciaron tres italianos vinculados a la pastoral gitana europea.
MARTÍN IBARRA BENLLOCH
Autor de 'Gitano y Obispo juntos en el Martirio'
En la parroquia hay un cuadro y una escultura de Ceferino. También de la beata Emilia Fernández, gitana. Entonces decía que en la parroquia ocurrían con mucha frecuencia dos milagros. El primero, que iban muchos gitanos a solicitar trabajo. Y el segundo, que se lo concedía.
En 1997, Juan Pablo II beatificó a Ceferino, 'El Pelé', con 4.000 gitanos presentes, convirtiéndose en el primer gitano en subir a los altares de la Iglesia.