¿Qué pasó dentro de la Sixtina en el cónclave? Una 'SIM', 24h y un 'no' favorito
Ana Torres Fonseca
Poco después de las 18:00h de la tarde, el 8 de mayo del 2025, se puso rostro al nuevo sucesor de Pedro, que eligió el nombre de León XIV.
NATS HABEMUS PAPAM
Minutos antes, las gaviotas pronosticaban el humo blanco de la fumata. 133 cardenales con voto, 24h y 23 minutos y cuatro votaciones bastaron para que la Iglesia tuviese un nuevo papa.
Aquellas fueron horas de máxima expectación. Los católicos esperaban a su nuevo líder espiritual. El resto, a un líder mundial. Lo que sucedió entre las paredes de la Sixtina debía ser secreto, pero allí ocurrieron cosas cuanto menos curiosas.
¿Se acuerdan que la primera fumata duró unas dos horas más de lo normal? El motivo no fue otro que un simple error... Un cardenal introdujo dos papeletas y hubo que repetir la votación. Y atención a esta otra...
ELISABETTA PIQUÉ
Lo que descubrimos fue algo totalmente impensable, que ni siquiera en la película cónclave se les ocurrió que podía pasar. Es que en uno de los procesos de elección más cerrados, más controlados, que le ponen todo tipo (de control), se les había colado un teléfono; es decir, tuvieron que ir a la Capilla Sixtina a alguien a golpear para avisar que desde la Gendarmería habían detectado una SIM.
Prevost no fue de los nombres más sonados en los primeros días, pero poco a poco fue apareciendo en las quinielas. En ese momento, los favoritos eran prácticamente italianos. La mayoría apuntaba al número dos del Vaticano, Pietro Parolin, pero la realidad estuvo muy alejada desde el primer momento de esas apuestas...
ELISABETTA PIQUÉ
No, no, la primera votación es la clave porque nadie se imaginaba que él tenía un paquete tan grande de votos, eso fue crucial.
Lo vieron alguien muy tranquilo, y que también siguió estando tranquilo cuando empieza a leer varias veces, Prevost, Prevost, Prevost, es decir, muy tranquilo, muy sereno.
En el Vaticano, hay un dicho que suena con fuerza cada vez que hay un cónclave: “Quien entra papa a la Sixtina, sale cardenal”.
Pero lo que la opinión pública pensó no se correspondía con lo que pasó en el pre-cónclave. En la Sixtina, no se puede hablar; solo votar. Pero antes, todo el Colegio Cardenalicio se reunió durante varios días...
ELISABETTA PIQUÉ
Y entonces, todo esto para decir que llegamos a las congregaciones generales donde sabemos que había un grupo de cardenales que voló abajo, que esa también es otra clave. No fueron a hacer campaña como vimos para otros, que eso fue clave para no quemarlo (el candidato de Robert Prevost)
Lo que pusieron sobre la mesa fueron las necesidades de la Iglesia en ese momento. Poco a poco, fueron haciendo el retrato robot del que sería el próximo papa. Y si hubo un punto importante en común fue en mantener la unidad de la Iglesia en Cristo. Y, para eso, estaba Prevost. Desde hace un año, León XIV.