León convoca una vigilia de oración por la paz en el Vaticano el 11 de abril

De las palabras a la acción. El papa ha hablado en infinidad de ocasiones de la paz, pidiendo por ella continuamente pero, esta vez, ha ido incluso más allá.

Durante su mensaje de Pascua y bendición Urbi et Orbi, ante una plaza repleta de peregrinos, León ha hecho la siguiente convocatoria.

LEÓN XIV
La paz que Jesús nos entrega no es aquella que se limita a silenciar las armas, sino la que toca y transforma el corazón de cada uno de nosotros. ¡Convirtámonos a esa paz de Cristo! ¡Hagamos oír el grito de paz que brota del corazón! Por eso, invito a todos a unirnos en la vigilia de oración por la paz que celebraremos aquí, en la plaza de San Pedro el próximo sábado 11 de abril.


En su discurso más político del año, el pontífice pidió que los que tienen las armas se encarguen de silenciarlas y que opten por la vía del diálogo y no de la guerra.

LEÓN XIV
Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes. Indiferentes ante la muerte de miles de personas. Indiferentes ante las secuelas de odio y división que siembran los conflictos. Indiferentes ante las consecuencias económicas y sociales que estos desencadenan y que, sin embargo, todos percibimos.


León XIV también recordó con estas palabras a su predecesor, el papa Francisco y, concretamente, lo que dijo en el Urbi et Orbi de 2025, que ya no pudo leer por motivos de salud.

LEÓN XIV
Existe una “globalización de la indiferencia” cada vez más marcada, por retomar una expresión muy querida por el Papa Francisco,

quien hace justo un año, desde esta logia, dirigió al mundo sus últimas palabras, recordándonos: «Cuánta voluntad de muerte vemos cada día en los numerosos conflictos que afectan a diferentes partes del mundo».


De hecho, precisamente en este mismo balcón, también el Domingo de Resurrección, se vio por última vez al papa Francisco. Fue su última aparición pública. El pontífice murió al día siguiente, un lunes de Pascua. Ese primer aniversario tendrá lugar el 21 de abril.


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León bautiza a diez catecúmenos de Roma, Corea, Gran Bretaña y Portugal en la Vigilia Pascual

Carmen Álvarez Cuadrado

Es la noche más importante del año para los católicos. No hay luz, todo está oscuro... Cristo está muerto... Con esta impactante imagen, llegaba León XIV a su primera vigilia pascual como pontífice...

Y, tras la bendición del fuego, encendió el cirio pascual, el símbolo por excelencia de la Resurrección, que tiene una particularidad: está hecho con cera natural de abeja.

De esa llama, se encenderán todas las velas del templo. Cristo está vivo. Y, ahora sí, de las tinieblas a la luz.

Al terminar la procesión de entrada, comenzó el 'Exultet', es decir, el canto del himno pascual.

La vigilia pascual es conocida como la madre de todas las vigilias. Y su explicación la dio en la homilía el propio León XIV.

LEÓN XIV
Queridos hermanos, esta es una Vigilia llena de luz, la más antigua de la tradición cristiana, llamada “madre de todas las vigilias”. En ella revivimos el memorial de la victoria del Señor de la vida sobre la muerte y el infierno.

El Evangelio del día contaba cómo las mujeres llegaron al sepulcro y esperaban encontrarlo cerrado por una gran piedra, pero finalmente de lo que fueron testigos fue de la Resurrección.

León señaló que esa piedra es el pecado, la que encierra y separa de Dios, y la comparó con lo que sucede hoy en el mundo, donde hay piedras que parecen inamovibles.

LEÓN XIV
Algunas oprimen el corazón del hombre, como la desconfianza, el miedo, el egoísmo y el rencor; otras, consecuencia de las primeras, rompen los lazos entre nosotros, como la guerra, la injusticia y el aislamiento entre pueblos y naciones. ¡No dejemos que nos paralicen!

Como marca la tradición de ese día, y siguiendo lo que hicieron los primeros cristianos, el papa bautizó a diez catecúmenos procedentes de la diócesis de Roma, de Corea, Gran Bretaña y Portugal.

León XIV: “La muerte está en los abusos que aplastan a los débiles o la idolatría del lucro”

León XIV celebró una multitudinaria misa para celebrar la Resurrección de Cristo. Lo hizo en la Plaza de San Pedro, ante miles de personas.

En su homilía, el pontífice señaló que en el interior de cada persona el peso de los pecados, a veces, impide alzar el vuelo o sentir que hay un túnel sin salida.

LEÓN XIV

Cuando las decepciones o la soledad que experimentamos agotan nuestras esperanzas; cuando las preocupaciones o los resentimientos ahogan la alegría de vivir; cuando nos sentimos tristes o cansados, cuando nos sentimos traicionados o rechazados, cuando tenemos que lidiar con nuestra debilidad, con el sufrimiento, con el trabajo de cada día.

León también hizo referencia al mundo exterior donde, según el pontífice, la muerte siempre está al acecho, y se puede ver en las injusticias, egoísmos partidistas o en la opresión a los pobres.

LEÓN XIV

La vemos en la violencia, en las heridas del mundo, en el grito de dolor que surge por doquier ante los abusos que aplastan a los más débiles, ante la idolatría del lucro que saquea los recursos de la tierra, ante la violencia de la guerra que mata y destruye.

El Vaticano se engalanó para esta celebración como cada año. Así lucía la plaza de San Pedro... Todo decorado con miles de flores de colores, que provienen de Países Bajos.

Se trata de una tradición de tiene cuatro décadas. El antecedente es 1985, cuando Juan Pablo II visitó Utrecht, vio las decoraciones florales y, en 1986, se pusieron por primera vez en la misa de Pascua. Este 2026, se cumplen 40 años ya de la primera vez que llegaron al Vaticano estas flores holandesas.

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Bendición Urbi et Orbi completa: León XIV en su mensaje de Pascua 2026 -VIDEO

MENSAJE DE PASCUA Y BENDICIÓN URBI ET ORBI COMPLETO:

Hermanos y hermanas,

¡Cristo ha resucitado! ¡Felices pascuas!

Desde hace siglos, la Iglesia canta con júbilo el acontecimiento que es el origen y el fundamento de su fe: «Muerto el que es la vida, triunfante se levanta. ¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza! Rey vencedor, apiádate de la miseria humana» (Secuencia de Pascua).

La Pascua es una victoria: de la vida sobre la muerte, de la luz sobre las tinieblas, del amor sobre el odio. Una victoria que ha tenido un precio altísimo: Cristo, el Hijo del Dios vivo (cf. Mt 16,16), tuvo que morir, y morir en una cruz, tras sufrir una condena injusta, ser escarnecido y torturado, y haber derramado toda su sangre. Como verdadero Cordero inmolado, tomó sobre sí el pecado del mundo (cf. Jn 1,29; 1 P 1,18-19) y así nos liberó a todos, y con nosotros también a toda la creación, del dominio del mal.

Pero, ¿cómo venció Jesús? ¿Cuál es la fuerza con la que derrotó de una vez por todas al antiguo Adversario, al Príncipe de este mundo (cf. Jn 12,31)? ¿Cuál es el poder con el que resucitó de entre los muertos, sin volver a la vida anterior, sino entrando en la vida eterna y abriendo así, en su propia carne, el paso de este mundo al Padre?

Esta fuerza, este poder, es Dios mismo, Amor que crea y engendra, Amor fiel hasta el final, Amor que perdona y redime.

Cristo, nuestro «Rey vencedor», combatió y ganó su batalla mediante la entrega confiada a la voluntad del Padre, a su plan de salvación (cf. Mt 26,42). De este modo recorrió hasta el final el camino del diálogo, no sólo con las palabras, sino con los hechos: para encontrarnos a nosotros, los perdidos, se hizo carne; para liberarnos a nosotros, los esclavos, se hizo esclavo; para darnos vida a nosotros, los mortales, se dejó morir a manos de sus verdugos en la cruz.

La fuerza con la que Cristo resucitó no es violenta. Es semejante a la de un grano de trigo que, al marchitarse en la tierra, crece, se abre paso entre los terrones, brota y se convierte en una espiga dorada. Es aún más parecida a la de un corazón humano que, lastimado por una ofensa, rechaza el instinto de venganza y, lleno de bondad, reza por quien le ha ofendido.

Hermanos y hermanas, esta es la verdadera fuerza que trae la paz a la humanidad, porque genera relaciones respetuosas a todos los niveles: entre las personas, las familias, los grupos sociales y las naciones. No busca el interés particular, sino el bien común; no pretende imponer su propio plan, sino contribuir a diseñarlo y a ponerlo en práctica junto con los demás.

Sí, la resurrección de Cristo es el comienzo de la nueva humanidad, es la entrada a la verdadera tierra prometida, donde reinan la justicia, la libertad y la paz, donde todos se reconocen como hermanos y hermanas, hijos del mismo Padre que es Amor, Vida y Luz.

Hermanos y hermanas, el Señor,con su resurrección nos enfrenta con mayor intensidad aún al drama de nuestra libertad. Frente al sepulcro vacío podemos llenarnos de esperanza y asombro, como los discípulos, o de miedo, como los guardias y los fariseos, obligados a recurrir a la mentira y al engaño para no reconocer que aquel que había sido condenado verdaderamente ha resucitado (cf. Mt 28,11-15).

A la luz de la Pascua, ¡dejémonos sorprender por Cristo! ¡Dejemos que su inmenso amor por nosotros nos transforme el corazón! ¡Que quienes tienen armas en sus manos las abandonen! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la paz! No una paz impuesta por la fuerza, sino mediante el diálogo. No con la voluntad de dominar al otro, sino de encontrarlo.

Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes. Indiferentes ante la muerte de miles de personas. Indiferentes ante las secuelas de odio y división que siembran los conflictos. Indiferentes ante las consecuencias económicas y sociales que estos desencadenan y que, sin embargo, todos percibimos. Existe una “globalización de la indiferencia” cada vez más marcada, por retomar una expresión muy querida por el Papa Francisco, quien hace justo un año, desde esta logia, dirigió al mundo sus últimas palabras, recordándonos: «Cuánta voluntad de muerte vemos cada día en los numerosos conflictos que afectan a diferentes partes del mundo» (Mensaje Urbi et Orbi, 20 abril 2025).

La cruz de Cristo nos recuerda siempre el sufrimiento y el dolor que rodean a la muerte, así como la angustia que esta conlleva. Todos tenemos miedo a la muerte y, por miedo, volteamos hacia otro lado, preferimos no mirar. ¡No podemos seguir siendo indiferentes! ¡No podemos resignarnos al mal! San Agustín enseña: «Si el morir te causa espanto, ama la resurrección» (Sermón 124,4). Amemos también nosotros la resurrección, que nos recuerda que el mal no tiene la última palabra, porque ha sido vencido por el Resucitado.

Él atravesó la muerte para darnos vida y paz: «Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman!» (Jn 14,27). La paz que Jesús nos entrega no es aquella que se limita a silenciar las armas, sino la que toca y transforma el corazón de cada uno de nosotros. ¡Convirtámonos a esa paz de Cristo! ¡Hagamos oír el grito de paz que brota del corazón! Por eso, invito a todos a unirnos en la vigilia de oración por la paz que celebraremos aquí, en la Basílica de San Pedro el próximo sábado 11 de abril.

En este día de fiesta, dejemos a un lado toda voluntad de disputa, de dominio y de poder, e imploremos al Señor que conceda su paz al mundo asolado por las guerras y marcado por el odio y la indiferencia, que nos hacen sentir impotentes ante el mal. Al Señor encomendamos todos los corazones que sufren y esperan la verdadera paz que sólo Él puede dar. ¡Confiemos en Él y abrámosle nuestro corazón! Sólo Él hace nuevas todas las cosas (cf. Ap 21,5).

¡Felices pascuas!

Vaticano Confidencial:¿Qué tienen en común los altos cargos nombrados por León XIV?

Esta Semana Santa, un mes antes de que se cumpla un año de su elección, el Papa León XIV ha realizado dos de los nombramientos más importantes de su pontificado. Sin hacer ruido, sin atender a cuotas ideológicas o territoriales, ha dado forma al equipo más cercano para el gobierno de la Iglesia.

Y es que el cargo de sustituto de la Secretaría de Estado, para el que ha sido nombrado Paolo Rudelli, comporta la autoridad de un número tres en el Vaticano. Un puesto ejecutivo en el que solo debe dar cuenta al cardenal Parolin y al Papa.

Rudelli presenta el perfil clásico de un diplomático de la Santa Sede. Licenciado en Teología Moral y Derecho Canónico, se ha formado en la Pontificia Academia Eclesiástica, donde estudian los futuros nuncios y diplomáticos de la Santa Sede. Allí aprenden idiomas, protocolo y derecho canónico para gestionar las relaciones con autoridades de otros países.

Una vez terminados los estudios, Rudelli ha trabajado en las nunciaturas de Ecuador y Polonia, así como en la propia Secretaría de Estado. Y después ha sido nuncio en Zimbawe y Colombia, cargo que ocupaba hasta la fecha.

Toda esta preparación es importante para una persona que debe hacerse cargo de algunos de los asuntos más delicados que llegan a la Santa Sede. De hecho, el de Sustituto de la Secretaría de Estado es el cargo que, antes de Peña Parra, desempeñaba el cardenal Becciu. Este último fue condenado por malversación de fondos en el año 2023 y a día de hoy aún sigue defendiendo su inocencia en los tribunales vaticanos.

Entre los asuntos que tuvo que afrontar Becciu, y que después le pasaron factura, estuvieron inversiones de fondos del Vaticano o la gestión para la liberación de una religiosa secuestrada en África. Son cuestiones que, en condiciones normales, se gestionan con discreción... siempre que alguien no sospeche de malversación de fondos.

Por todo ello, el nombramiento de Rudelli supone un hito importante en el pontificado de León XIV. Elige a una persona en la que confía, a la que ha conocido antes de ser Papa y que hasta la fecha ha dado muestras de buena gestión.

Pero el suyo no es el único nombramiento importante en esta Semana Santa. El Papa también ha nombrado a Peter Rajic prefecto de la Casa Pontificia. Es la persona que gestiona la agenda pública del Papa, sus encuentros con autoridades y grupos religiosos o civiles. Es un engranaje importante con otros dicasterios de la Curia, determinante a la hora de abrir o cerrar la puerta del Palacio Apostólico.

El puesto permanecía vacante, con monseñor Sapienza de interino, desde que el Papa Francisco despidió a Georg Ganswein, el secretario personal del Papa Benedicto. Fue un momento de gran tensión en el Vaticano, sin ninguna química entre dos personas de carácteres muy distintos.

Peter Rajic era, hasta la fecha, nuncio del Vaticano en Italia. Un puesto en el que mantuvo una estrecha relación con el entonces cardenal Prevost a la hora de nombrar obispos en Italia.

Casi once meses después de su elección, el Papa León XIV confirma el objetivo con el que se presentó en el balcón de San Pedro: Unidad. Y es que los nombramientos que ha realizado hasta la fecha coinciden en un perfil de personas discretas, conciliadoras y que hasta la fecha le han demostrado personalmente su eficacia. Nada de improvisación en un equipo diseñado con mucha prudencia y con el que trata de integrar todas las sensibilidades de la Iglesia Católica. Que no son pocas.

Desde Roma, Antonio Olivié

Cuando los enviados del PAPA DESOBEDECIERON en MOSCÚ: GUZMÁN CARRIQUIRY

Recibimos a Guzmán Carriquiry, antiguo embajador de Uruguay ante la Santa Sede y primer laico - no sacerdote - en tener un cargo de relevancia dentro del Vaticano A lo largo de su vida trabajó junto a cinco papas, aunque fue con Francisco con quien desarrolló una relación más cercana. En este episodio nos comparte algunas de sus vivencias y anécdotas que marcaron sus años trabajando en el Vaticano, tan sólo unas pocas de sus memorias relatadas en su libro “El Testigo”

Jóvenes de UNIV entregan a León XIV una imagen para rezar unidos por la Paz

“Construir puentes; el arte del diálogo”. Este es el lema del llamado foro UNIV, que cada año reúne a miles de universitarios en Roma durante la Semana Santa. En esta edición participaron jóvenes procedentes de nada menos que 26 países.

Therese Boles

UNIV 2026
UNIV es un evento de una semana para estudiantes universitarios y tiene muchas capas. Una de ellas es estar en Roma, ver al Papa, experimentar la universalidad de la Iglesia. Otra capa es conocer la cultura de Roma. Pero la capa en la que más estoy involucrado es la conferencia

Este congreso fue promovido hace décadas por el fundador del Opus Dei, San Josemaría Escrivá. La idea era promover una experiencia espiritual y profesional para estudiantes de todo el mundo.

San Josemaría tuvo un sueño desde 1968: traer a estudiantes universitarios a Roma, para que pensaran críticamente, se comprometieran con el mundo y desarrollaran respuestas constructivas a los problemas que ven en él. Por eso organizamos esta conferencia, y vinieron mil chicas de todo el mundo.

No es una cuestión sin importancia, sino una manera de llevar a práctica las primeras palabras del pontificado del Papa León XIV.

Ayúdanos a construir puentes con el diálogo y el encuentro para que todos seamos un solo pueblo siempre en paz.”
De hecho, este grupo de representantes del UNIV pudo participar en la catequesis pública semanal impartida por el papa durante la Semana Santa.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los jóvenes venidos de distintas partes del mundo para participar en el encuentro internacional UNIV 2026. Pidamos al Señor Jesús que el misterio pascual que nos disponemos a celebrar en estos días santos, renueve nuestro compromismo bautismal, impulsándonos a ser alegres testigos de su resurrección, Que Dios os bendiga, Muchas gracias.

Tras estas palabras de afecto, un grupo de participantes en el encuentro tuvieron la oportunidad de saludar al papa. Le ofrecieron un diseño en papel de la Reina de la Paz, una escultura presente en la Basílica de Santa María Mayor. La elección de esta imagen no es aleatoria, tiene un gran simbolismo.

Kateryna Tsikhomska

UNIV 2026

Es una imagen de la Virgen que para la guerra, que está en Santa María Mayor. Cerca del Papa Francisco, el Papa Francisco también rezaba mucho por la paz. y pues porque yo creo que la paz es un don y necesitamos la gracia para conseguirlo. Entonces tenemos que rezar.

El encuentro universitario termina en la mejor fecha que se pudiera indicar: en el Domingo de Resurrección. En Pascua. cuando todas las presentes en UNIV 2026 vuelvan a sus casas, donde pondrán en práctica y llevarán a más hogares el valor del diálógo que han aprendido esta semana santa en Roma.

La bendición final que imparte León XIV a todos los fieles en el Vía Crucis del Coliseo -VIDEO

Tras llevar a pulso la Cruz durante las 14 estaciones del Vía Crucis en el Coliseo de Roma, el papa Léon XIV impartió la bendición a todos los presentes que participaron, más de 20.000 personas que se dieron cita en uno de los monumentos más característicos de la Ciudad Eterna.

La procesión, iluminada por antorchas, recorrió las catorce estaciones que recuerdan la pasión de Jesucristo, acompañadas de lecturas y meditaciones centradas en el sufrimiento humano, la injusticia y la esperanza.

La celebración concluyó con una reflexión final y la bendición a los presentes, reafirmando el mensaje central de fe, sacrificio y solidaridad que caracteriza este rito en uno de los escenarios más emblemáticos de la cristiandad.

El papa León lleva la Cruz por todo el Coliseo durante el rezo de un Vía Crucis para la historia -VIDEO

Ésta imagen pasará a la historia: el papa León XIV lleva a pulso por primera vez la Cruz durante las 14 estaciones en el rezo del Vía Crucis multitudinario que tuvo lugar en el Coliseo. No eramos testigos de una escena así desde hacía 32 años, desde el año 1994.

El gesto de León XIV al portar la cruz durante todo el rezo es una señal de fuerte carga simbólica dentro de la tradición cristiana. Al asumir personalmente el peso de la cruz a lo largo de todas las estaciones, el pontífice refuerza la idea de identificación con el sufrimiento de Cristo y proyecta una imagen de cercanía con las dificultades que atraviesan millones de personas en el mundo.

León XIV carga con la Cruz durante las catorce estaciones en un Vía Crucis multitudinario en el Coliseo

Ana Torres

El Coliseo de Roma, el anfiteatro Flavio, fue el escenario elegido para que tuviera lugar uno de los momentos más especiales de toda la Semana Santa en la ciudad eterna: el rezo del Vía Crucis, de las 14 estaciones; los episodios que marcan la Pasión de Jesús desde su condena hasta su sepultura.

Cada año se elige este lugar al ser uno de los puntos de la ciudad en los que se se martirizaron y torturaron a los primeros cristianos.

Como todas las celebraciones que han tenido lugar a lo largo de esta Semana Santa, éste momento también fue nuevo para León XIV, a quien vimos cargar la Cruz en todas las estaciones.

Los diferentes textos de las estaciones las escribió Mons. Francesco Patton, quien fuera Custodio de Tierra Santa.

Toda autoridad deberá responder ante Dios por el propio modo de ejercitar el poder recibido: el poder de juzgar, pero también el poder de comenzar una guerra o de terminarla; el poder de educar a la violencia o a la paz

Al final de cada estación de penitencia, se llevó a cabo una petición por parte de todos los fieles y algunas de las más importantes fueron el fin de la guerra, el auxilio de los migrantes, de los desplazados, de los refugiados, el fin de las masacres, de los genocidios y de la indiferencia.

14 estaciones en las que el papa León acompañó portando la Cruz a más de los 20.000 fieles que se dieron cita en el Coliseo de Roma para recordar la Pasión de Jesucristo el día en el que se conmemora su muerte, el Viernes Santo.

El Predicador de la Casa Pontificia explica el Viernes Santo cómo se alcanzó la salvación por la Cruz -VIDEO

Hermanos y hermanas, en este día santo la liturgia nos hace contemplar la pasión del Señor. La acabamos de escuchar en el canto. Delante de este misterio de muerte y de gloria, es natural para nosotros reunirnos en silencio. E en oración, la cruz de Cristo sin embargo corre el riesgo de permanecer incomprensible. Se la guardamos solo como un hecho aislado. Come un evento repentino. En realidad es el punto más alto de un camino. El cumplimiento de toda una vida en la que Jesús ha aprendido a escuchar y a acoger la voz del Padre. Dejándose guiar día tras día hasta el amor más grande. Para comprender este camino en los días de la Semana Santa, la liturgia nos ha hecho escuchar los llamados cantos del siervo del Señor. Son textos poéticos.

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en la que el profeta Isaías había esbozado la figura de un misterioso siervo. a través del cual Dios habría sido capaz de salvar al mundo del mal y del pecado. La tradición cristiana ha reconocido en estos cantos una prefiguración sorprendente. e dramática. de esos pasos que Jesús ha cumplido, identificándose como ese hombre de dolores que conoce bien el sufrimiento. che se ha despojado hasta la muerte. portando su di sé. el pecado de muchos. En el primero de estos cantos, el siervo es presentado como alguien que debe llevar a cabo una misión importante. Bella. Abriré los ojos a los ciegos. Hacer salir de la cárcel a los prisioneros. Da esa reclusión, aquellos que habitan en las tinieblas. Es una tarea completamente en nombre de la vida, dirigida a aquellos que están en el sufrimiento, en la injusticia, en el pecado.

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Sin embargo, el sirviente deberá llevar a cabo esta misión de una manera muy precisa. No gritará ni elevará el tono. No hará oír en la plaza su voz. No romperá una caña agrietada. No apagará una mecha de la llama muerta. Ninguna violencia. Ningún recurso a la fuerza. Ninguna tentación de destruirlo todo para empezar de nuevo. El siervo deberá buscar la vida en medio de las tinieblas del mal. Sabemos lo difícil que no es. Abrazar una misión similar. Estamos siempre y continuamente tentados a usar un poco' di agresividad. Un po' de violencia. Pensando que sin estos medios las cosas nunca se resuelven. El siervo del Señor no puede ceder a este instinto. Deberá custodiar la amabilidad como única fuerza para enfrentar las tinieblas del mal. En el segundo canto, sin embargo, algo se quiebra.

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Después de intentar llevar a cabo su misión, el sirviente se da cuenta de que todo su intento de hacer el bien parece inútil. Por nada y en vano he consumido mis fuerzas. El bien sembrado no parece germinar. Todo parece quieto, bloqueado. Es una crisis que tarde o temprano alcanza a cualquiera que haya elegido seguir al Señor. La sensación de girar en vacío, de no llegar a ninguna parte. de permanecer fieles a algo que no da fruto. En realidad. Es solo una impresión. Porque con la palabra en vano el profeta no dice que el siervo ha actuado inútilmente. ma solo que el fruto de su trabajo no lo puede verificar. Entrando en las tinieblas, el siervo es como si hubiera entrado en un espacio donde las cosas ya no son las mismas.

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No se entienden más con nuestros criterios. Me siguen otro dibujo. El paradójico de la salvación que viene de Dios. En el tercer canto emerge una nueva sorpresa. El siervo se da cuenta de que precisamente aquellos a quienes Él querría ayudar reaccionan con hostilidad, con rabia. Incluso con violencia. Quien vive en las tinieblas, de hecho, no siempre acoge la luz. A veces la rechaza y trata de detenerla. Porque la luz no resalta solo lo que es bello, sino también lo que nosotros quisiéramos esconder. Nuestras heridas. Nuestras mentiras. nuestra ambigüedad. Y esto da miedo. El sirviente sin embargo no se echa atrás. Continúa el camino indicado por el Señor sin huir. He presentado mi espalda a los flageladores, mis mejillas a aquellos que me arrancaban la barba. No he sustraído la cara a los insultos.

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e a los escupitajos. En el cuarto canto, el que hemos proclamado en esta liturgia, ocurre algo desconcertante. La violencia que se abate sobre el siervo es tan intensa que desfigura su rostro. hasta hacerlo irreconocible. No tiene apariencia ni belleza. Sin embargo, precisamente en este camino el siervo ha aprendido a no devolver el mal recibido. Cuando el mal nos golpea, nuestro instinto siempre es reaccionar. di remitirlo de vuelta. Di pareggiare almeno los cuentas. El siervo no se resigna a esta lógica. Acoge todo sin devolver violencia. El mal llega de él y allí se detiene. Por esto llevaba el pecado de muchos. E intercedía por los culpables. Hermanos y hermanas, el Señor Jesús no se ha limitado a escuchar estos cantos. Los ha interpretado. Los ha vivido intensamente y con plena confianza en la voluntad del Padre.

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Fino a transformar su crucifixión en la salvación del mundo. Qué mundo que, delante del mal, solo conoce dos caminos. Arrendersi o restituirlo. Lo vemos continuamente. En las guerras. en las divisiones. En las heridas que marcan todas nuestras relaciones. El mal sigue circulando porque siempre encuentra a alguien dispuesto a devolverlo y a multiplicarlo. Jesús ha roto esta cadena. No imponiéndose con una fuerza superior, sino acogiendo lo que le ha sucedido. E reconociendo en esos eventos dramáticos de su pasión la partitura. los cantos de amor y de servicio. que el Padre había confiado a su vida. No ha ejecutado esta partitura de manera mecánica, la ha hecho suya. Traduciendo las palabras proféticas en gestos concretos, en silencios llenos de compasión. Así, recorriendo el camino de la cruz, ha aprendido la obediencia más difícil.

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la del amor por el otro. también cuando el otro se presenta como un enemigo. Vivimos en un mundo en el que la voz de Dios ya no orienta, como antes, el camino compartido de la humanidad. No porque la voz de Dios haya dejado de existir. ma porque a menudo es una voz entre las muchas. cobertura de otras palabras que prometen seguridad, progreso, bienestar. Son estas hoy las indicaciones que guían muchas elecciones. e trazan la dirección del vivir común. Sin embargo, el mundo sigue siendo un lugar donde se sufre y se muere. a menudo sin culpa y sin razón. Las guerras no se detienen, las injusticias se multiplican. Los más frágiles son aquellos que hacen los mayores gastos. Es como si faltara una palabra capaz de mantener unido el camino de la humanidad.

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Un canto. que sepa orientar nuestros pasos hacia un mundo más justo y fraterno. Eppure en este escenario, si miramos con atención podemos vislumbrar algo sorprendente. Una fila silenciosa de personas que eligen escuchar una voz diferente. Algunos la reconocen claramente como la voluntad de Dios. Altri. La sentono como un llamado profundo. e irrinunciable de la propia conciencia. Es una voz que no grita. Que no se impone con fuerza. Que no promete atajos. Es un canto discreto y obstinado que invita a amar. Arrestaré. Nunca devolver el mal recibido. Algunos. Eligen escuchar este canto. Son hombres y mujeres. Normali. Que a veces recorren sin siquiera saberlo. La misma vía del siervo del Señor. No compiten gestos extraordinarios. Simplemente cada día se levantan y tratan de hacer de su vida. Algo que no sirve solo para ellos.

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Ma también a los demás. Portan pesos que no han elegido. Acogen heridas sin endurecerse. No dejan de buscar el bien. Incluso cuando parece inútil. No hacen ruido. No ocupan la escena, pero mantienen abierta la posibilidad de un mundo diferente. Es gracias a ellos que el mal no tiene la última palabra. Y la historia no se está cerrando en la violencia. Esta multitud. ¿Di persone a testa que los cantos de ese siervo de quien Dios se complace? Continuando a resonar en el corazón humano. Esperando solo a alguien dispuesto a traducirlos en la partitura concreta de su propia vida. Incluso cuando esto significa llevar la cruz. En pocos instantes, nosotros la cruz del Señor la adoraremos con gestos, silencios, oraciones. será una ocasión especial. Para reconocer el misterio de Dios. Y reconciliarnos.

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Con la calidad, débil, y fuerte de su amor por nosotros y por todos. Si no queremos correr el riesgo de reducir esta liturgia a una exterioridad formal, tal vez podríamos decidir al menos en nuestro corazón. Deja de poner esas armas que aún sostenemos entre las manos. Quizás no nos parezcan tan peligrosas como las que tienen. Los potentes del mundo. Sin embargo, también son instrumentos de muerte. Porque son suficientes para debilitar, herir, vaciar de sentido y de amor nuestras relaciones cotidianas. Ayer como hoy el mundo necesita ser salvado. De la violencia del mal, de la injusticia que mata. De las divisiones que humillan. Pero esta salvación no descenderá desde lo alto. Se podrá garantizar por decisiones políticas, económicas o militares. El mundo es continuamente salvado por quienes están dispuestos a acoger los cantos del Siervo del Señor como forma de su propia vida.

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Esto es lo que ha hecho el Señor Jesús. Ha tomado en serio la voluntad del Padre, acogiéndola como una partitura para ejecutar hasta el final. Con fuertes gritos y lágrimas. Por esto, en el momento decisivo en que fue arrestado, pudo declarar: Soy yo. Para entrar libremente en su pasión de amor. Fratelli e sorelle, anche noi questa sera è consegnato lo spartito della croce. Podemos acogerlo. Liberamente. Aceptamos que no hay ninguna circunstancia difícil. Que no pueda ser afrontada. No hay ningún culpable a quien señalar con el dedo. No hay ningún enemigo que pueda impedirnos amar y servir. Ci estamos en cambio nosotros. Eligiendo no devolver el mal de permanecer pacientes en las tribulaciones. ¿Di credere en el bien incluso cuando las tinieblas parecen tragarse todo? Podemos convertirnos. Día tras día, esos sirvientes.

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De lo que el Señor necesita para llevar salvación al mundo. En un tiempo como el nuestro, así lacerado aún por el odio y la violencia. Donde incluso el nombre de Dios se invoca para justificar guerras y decisiones de muerte, nosotros cristianos estamos llamados a acercarnos sin miedo. Anzi. Con plena confianza. alla croce del Signore. Sabiendo que ella es un trono. Sobre el cual se sienta y se aprende a reinar con él. Poniendo la vida al servicio de los demás. Se sabremos mantener firme la profesión de esta nuestra fe. También nuestros días sabrán. Atrévete a dar voz a los cantos de la alegría y del sufrimiento. Qué misterioso spartito de la cruz. En los que son reconocibles. Las notas del amor más grande.

Este es el gesto que León XIV nunca había realizado hasta ahora desde que fue elegido pontífice

Es la primera vez que vemos a León XIV realizar este gesto: se postra en el suelo para adorar la Cruz el día en el que ha muerto Jesús en ella.
Y es que, se trata de la primera vez que preside la celebración de la Pasión del Señor en el Viernes Santo. En una basílica de San Pedro abarrotada, los fieles se reunieron para escuchar el Evangelio según San Juan tal y como manda la tradición, al ser este el más completo y solemne.
Despojado de su mitra, de su báculo y de su solideo, el papa León XIV se postró ante el altar y a continuación, presidió la conmemoración de la muerte de Jesús.Posteriormente tomó la palabra Fray Roberto Pasolini, predicador de la Casa Pontificia y el encargado de pronunciar una homilía en la que recordó de qué forma se venció al mal hace más de dos mil años

FR. ROBERTO PASOLINI
Predicador de la Casa Pontificia
Lo vemos continuamente: en las guerras, en las divisiones, en las heridas que marcan todas nuestras relaciones. El mal continúa circulando porque siempre encuentra a alguien dispuesto a devolverlo y multiplicarlo. Jesús ha roto esta cadena.

Además, también aprovechó la oportunidad para recordar a todos los presentes que la muerte en la Cruz del Viernes Santo no fue un hecho aislado, un evento apartado, si no la culminación de un camino en el que nuestro protagonista se dejó guiar: creyendo en la voluntad del Padre.

FR. ROBERTO PASOLINI
Predicador de la Casa PontificiaCuando el mal nos golpea, nuestro instinto siempre es reaccionar, devolverlo o al menos saldar las cuentas; el ciervo no se resigna a esta lógica, acoge todo sin devolver violencia, y el mal llega hasta él y allí se detiene .
Tras llevar a cabo las diferentes peticiones que propone la Iglesia, llegó el momento más esperado: el papa se despojó de su casulla, de sus zapatos y del anillo del pescador para llevar a cabo la adoración de la Cruz de la Salvación .
Éste es el único día del Año en el que no se celebra la Eucaristía como tal, sin embargo, sí se comulga con las formas consagradas del día anterior.