Lo que esconde la torre de la Sagrada Familia que bendecirá León: la imposición de Gaudí (III)
Ana Torres Fonseca
Siglo XIX. Cuando Barcelona aún se iluminaba con gas y apenas había automóviles, un edificio ya crecía hacia el cielo de la ciudad.
CHIARA CURTI
En realidad, yo creo que Sagrada Familia Gaudí no la pensó como una iglesia diferente. Más bien la pensó como la síntesis de todas. Entonces, un lugar donde todos los hombres pudieran encontrar su casa.
Mientras la ciudad se sumergía en el humo de la revolución industrial, el proyecto que Antonio Gaudí asumió en 1883, apuntaba en otra dirección:
LLUIS CLAVELL
Sino que él piensa a ver ¿Cómo puedo yo ayudar a los montones de gente que van a venir a que viendo eso se elevan hacia Dios? Termina la famosa primera torre, la de Bernabé, le dice a un amigo, ¿te dice algo esto?... Dice, no es verdad que mirar a esta torre te lleva hacia Dios?
Uno de los aspectos más fascinantes de su trabajo es cómo calculaba las estructuras: en lugar de dibujar planos, construía maquetas físicas y las dividió en tres: Nacimiento, Pasión y Gloria.
LLUIS CLAVELL
Pero también otra cosa es el estudio. Porque, claro, para hacer una gran catedral hay que saber también liturgia. Entonces él, leía los doce volúmenes del año litúrgico de don Próspero Guéranguer, un benedictino de Solesmes que es de los principales que hicieron la renovación litúrgica en la Iglesia Católica el siglo pasado.
La construcción de la Sagrada Familia se retrasó por esto: nunca tuvo una financiación estatal, sino donaciones privadas y limosnas. Y, el más importante: Gaudí estaba convencido de este hecho...
LLUIS CLAVELL
“Mi cliente —decía él, refiriéndose a Dios— no tiene prisa”.
Esto, unido a un diseño complejo y adelantado a su época, ha permitido que, ahora, León XIV inaugure y bendiga la torre más alta de toda la basílica: la de Jesús.
CHIARA CURTI
A mí me parece precioso este gesto que hace el Papa, porque si tú lo piensas, puede parecer un gesto un poco desproporcionado, ¿no? No viene a dedicarla porque ya está dedicada, no viene a la finalización porque falta mucho para finalizarla, pero realmente, viene para marcar que estamos en camino.
El primer papa en visitarla fue Juan Pablo II en 1982. Décadas más tarde, Benedicto XVI la consagró como basílica menor.
Será León XIV el que ahora bendiga la más alta de las 18 torres, que medirá 172 metros. Es lo justo para no superar a la montaña de Montjuic. Gaudí mantuvo siempre que la obra humana nunca debía superar la creación natural de Dios.