{"id":54501,"date":"2015-09-26T22:24:57","date_gmt":"2015-09-26T20:24:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www1.romereports.com\/2015\/09\/26\/homilia-completa-misa-en-filadelfia-del-papa-con-sacerdotes-religiosos-y-seminaristas\/"},"modified":"2015-09-26T22:24:57","modified_gmt":"2015-09-26T20:24:57","slug":"homilia-completa-misa-en-filadelfia-del-papa-con-sacerdotes-religiosos-y-seminaristas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.romereports.com\/en\/2015\/09\/26\/homilia-completa-misa-en-filadelfia-del-papa-con-sacerdotes-religiosos-y-seminaristas\/","title":{"rendered":"Homil\u00eda completa misa en Filadelfia del Papa con sacerdotes, religiosos y seminaristas"},"content":{"rendered":"<p>HOMIL\u00ed\u008dA COMPLETA:<\/p>\n<p>Esta ma\u00f1ana he aprendido algo sobre la historia de esta hermosa Catedral: la historia que hay detr\u00e1s de sus altos muros y ventanas. Me gusta pensar, sin embargo, que la historia de la Iglesia en esta ciudad y en este Estado es realmente una historia que no trata solo de la construcci\u00f3n de muros, sino tambi\u00e9n de derribarlos. Es una historia que nos habla de generaciones y generaciones de cat\u00f3licos comprometidos que han salido a las periferias y construido comunidades para el culto, la educaci\u00f3n, la caridad y el servicio a la sociedad en general.<\/p>\n<p>Esa historia se ve en los muchos santuarios que salpican esta ciudad y las numerosas iglesias parroquiales cuyas torres y campanarios hablan de la presencia de Dios en medio de nuestras comunidades. Se ve en el esfuerzo de todos aquellos sacerdotes, religiosos y laicos que, con dedicaci\u00f3n, durante m\u00e1s de dos siglos, han atendido a las necesidades espirituales de los pobres, los inmigrantes, los enfermos y los encarcelados. Y se ve en los cientos de escuelas en las que hermanos y hermanas religiosas han ense\u00f1ado a los ni\u00f1os a leer y a escribir, a amar a Dios y al pr\u00f3jimo y a contribuir como buenos ciudadanos a la vida de la sociedad estadounidense. Todo esto es un gran legado que ustedes han recibido y que est\u00e1n llamados a enriquecer y transmitir.<\/p>\n<p>La mayor\u00ed\u00ada de ustedes conocen la historia de santa Catalina Drexel, una de las grandes santas que esta Iglesia local ha dado. Cuando le habl\u00f3 al Papa Le\u00f3n XIII de las necesidades de las misiones, el Papa \u00e2??era un Papa muy sabio\u00e2?? le pregunt\u00f3 intencionadamente: \u00c2\u00ab\u00c2\u00bfY t\u00fa?, \u00c2\u00bfqu\u00e9 vas a hacer?\u00c2\u00bb. Esas palabras cambiaron la vida de Catalina, porque le recordaron que al final todo cristiano, hombre o mujer, en virtud del bautismo, ha recibido una misi\u00f3n. Cada uno de nosotros tiene que responder lo mejor que pueda al llamado del Se\u00f1or para edificar su Cuerpo, la Iglesia.<\/p>\n<p>\u00c2\u00ab\u00c2\u00bfY t\u00fa?\u00c2\u00bb. Me gustar\u00ed\u00ada hacer hincapi\u00e9 en dos aspectos de estas palabras en el contexto de nuestra misi\u00f3n particular para transmitir la alegr\u00ed\u00ada del Evangelio y edificar la Iglesia, ya sea como sacerdotes, di\u00e1conos o miembros de institutos de vida consagrada.<\/p>\n<p>En primer lugar, aquellas palabras \u00e2??\u00c2\u00ab\u00c2\u00bfY t\u00fa?\u00c2\u00bb\u00e2?? fueron dirigidas a una persona joven, a una mujer joven con altos ideales, y cambiaron su vida. Le hicieron pensar en el inmenso trabajo que hab\u00ed\u00ada que hacer y la llevaron a darse cuenta de que estaba siendo llamada a hacer algo al respecto. \u00c2\u00a1Cu\u00e1ntos j\u00f3venes en nuestras parroquias y escuelas tienen los mismos altos ideales, generosidad de esp\u00ed\u00adritu y amor por Cristo y la Iglesia! \u00c2\u00bfLos desafiamos? \u00c2\u00bfLes damos espacio y les ayudamos a que realicen su cometido? \u00c2\u00bfEncontramos el modo de compartir su entusiasmo y sus dones con nuestras comunidades, sobre todo en la pr\u00e1ctica de las obras de misericordia y en la preocupaci\u00f3n por los dem\u00e1s? \u00c2\u00bfCompartimos nuestra propia alegr\u00ed\u00ada y entusiasmo en el servicio al Se\u00f1or?<\/p>\n<p>Uno de los grandes desaf\u00ed\u00ados de la Iglesia en este momento es fomentar en todos los fieles el sentido de la responsabilidad personal en la misi\u00f3n de la Iglesia, y capacitarlos para que puedan cumplir con tal responsabilidad como disc\u00ed\u00adpulos misioneros, como fermento del Evangelio en nuestro mundo. Esto requiere creatividad para adaptarse a los cambios de las situaciones, transmitiendo el legado del pasado, no solo a trav\u00e9s del mantenimiento de las estructuras e instituciones, que son \u00fatiles, sino sobre todo abri\u00e9ndose a las posibilidades que el Esp\u00ed\u00adritu nos descubre y mediante la comunicaci\u00f3n de la alegr\u00ed\u00ada del Evangelio, todos los d\u00ed\u00adas y en todas las etapas de nuestra vida.<\/p>\n<p>\u00c2\u00ab\u00c2\u00bfY t\u00fa?\u00c2\u00bb. Es significativo que esas palabras del anciano Papa fueran dirigidas a una mujer laica. Sabemos que el futuro de la Iglesia, en una sociedad que cambia r\u00e1pidamente, reclama ya desde ahora una participaci\u00f3n de los laicos mucho m\u00e1s activa. La Iglesia en los Estados Unidos ha dedicado siempre un gran esfuerzo a la catequesis y a la educaci\u00f3n. Nuestro reto hoy es construir sobre esos cimientos s\u00f3lidos y fomentar un sentido de colaboraci\u00f3n y de responsabilidad compartida en la planificaci\u00f3n del futuro de nuestras parroquias e instituciones. Esto no significa renunciar a la autoridad espiritual que se nos ha confiado; m\u00e1s bien, significa discernir y emplear sabiamente los m\u00faltiples dones que el Esp\u00ed\u00adritu derrama sobre la Iglesia. De manera particular, significa valorar la inmensa contribuci\u00f3n que las mujeres, laicas y religiosas, han hecho y siguen haciendo a la vida de nuestras comunidades.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, les doy las gracias por la forma en que cada uno de ustedes ha respondido a la pregunta de Jes\u00fas que inspir\u00f3 su propia vocaci\u00f3n: \u00c2\u00ab\u00c2\u00bfY t\u00fa?\u00c2\u00bb. Los animo a que renueven la alegr\u00ed\u00ada de ese primer encuentro con Jes\u00fas y a sacar de esa alegr\u00ed\u00ada renovada fidelidad y fuerza. Espero con ilusi\u00f3n compartir con ustedes estos d\u00ed\u00adas y les pido que lleven mi saludo afectuoso a los que no pudieron estar con nosotros, especialmente a los numerosos sacerdotes y religiosos ancianos que se unen espiritualmente. Durante estos d\u00ed\u00adas del Encuentro Mundial de las Familias, les pedir\u00ed\u00ada de modo especial que reflexionen sobre nuestro servicio a las familias, a las parejas que se preparan para el matrimonio y a nuestros j\u00f3venes. S\u00e9 lo mucho que se est\u00e1 haciendo en sus iglesias particulares para responder a las necesidades de las familias y apoyarlas en su camino de fe. Les pido que oren fervientemente por ellas, as\u00ed\u00ad como por las deliberaciones del pr\u00f3ximo S\u00ed\u00adnodo sobre la Familia.<\/p>\n<p>Con gratitud por todo lo que hemos recibido, y con segura confianza en medio de nuestras necesidades, dirij\u00e1monos a Mar\u00ed\u00ada, nuestra Madre Sant\u00ed\u00adsima. Que con su amor de madre interceda por la Iglesia en Am\u00e9rica, para que siga creciendo en el testimonio prof\u00e9tico del poder que tiene la cruz de su Hijo para traer alegr\u00ed\u00ada, esperanza y fuerza a nuestro mundo. Rezo por cada uno de ustedes, y les pido que, por favor, lo hagan por m\u00ed\u00ad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>26 de septiembre, 2015. Les pidi\u00f3 que motiven especialmente a los j\u00f3venes para que se involucren en las parroquias.<\/p>\n","protected":false},"author":0,"featured_media":33206,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[153],"tags":[],"acf":{"video":"http:\/\/youtu.be\/plsrQynqFz8","video_descarga":"http:\/\/attuale.romereports.com\/news\/","international_url":"","type":"bn","newsletter":"si"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.romereports.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54501"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.romereports.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.romereports.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.romereports.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=54501"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.romereports.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54501\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.romereports.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/33206"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.romereports.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=54501"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.romereports.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=54501"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.romereports.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=54501"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}