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Vaticano

Bruno Marie Duffé, nuevo secretario del Departamento para el Desarrollo Integral

16 de junio, 2017. El Papa ha nombrado al sacerdote francés Bruno Marie Duffé, de Lyon, número dos del departamento para el "Servicio al Desarrollo Humano Integral”. Duffè es cofundador y director del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Católica de Lyon.
Papa Francisco

Angela Merkel se reunirá con el Papa el 17 de junio

9 de junio, 2017. El Vaticano ha confirmado que el sábado 17 de junio la canciller alemana Angela Merkel se reunirá con el Papa Francisco. Ambos pudieron reunirse en Roma en de mayo de 2016, en febrero de 2015 y mayo de 2013, dos meses después de la elección de Francisco como pontífice.
Papa Francisco

El Papa se reunirá el 8 de junio con los obispos venezolanos

5 de junio, 2017. Francisco se reunirá el próximo jueves con los obispos venezolanos para hablar sobre la situación del país.
Vaticano

Nuevo secretario Dicasterio Laicos, Familia y Vida

31 de mayo, 2017. Es el sacerdote brasileño Alexandre Awi Mello, director Nacional del Movimento de Schönstatt en Brasil. Nació en 1971 en Río de Janeiro y fue ordenado sacerdote en 2001.
Papa Francisco

El Papa envía su pésame y solidaridad tras el atentado contra coptos en Egipto

< style>26 de mayo, 2017. El cardenal secretario de Estado Pietro Parolin envió de parte del Papa un mensaje alpresidente de Egipto Al Sisi tras el atentado contra un grupo de coptos que elviernes dejó 28 muertos y numerosos heridos. El cardenal expresó el profundo pesar del Papa "por elbárbaro atentado y la trágica pérdida de vidas y heridos de este acto de odiosin sentido”. El número dos del Vaticano dice que Francisco envía susolidaridad a "todos los afectados por este acto violento”, y que rezaespecialmente "por los niños que han perdido la vida”.
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Mensaje Urbi et Orbi de Pascua del Papa Francisco

2017-04-16

Queridos hermanos y hermanas,

Feliz Pascua.

Hoy, en todo el mundo, la Iglesia renueva el anuncio lleno de asombro de los primeros discípulos: Jesús ha resucitado — Era verdad, ha resucitado el Señor, como había dicho (cf. Lc 24,34; Mt 28,5-6).

La antigua fiesta de Pascua, memorial de la liberación de la esclavitud del pueblo hebreo, alcanza aquí su cumplimiento: con la resurrección, Jesucristo nos ha liberado de la esclavitud del pecado y de la muerte y nos ha abierto el camino a la vida eterna.
Todos nosotros, cuando nos dejamos dominar por el pecado, perdemos el buen camino y vamos errantes como ovejas perdidas. Pero Dios mismo, nuestro Pastor, ha venido a buscarnos, y para salvarnos se ha abajado hasta la humillación de la cruz. Y hoy podemos proclamar: «Ha resucitado el Buen Pastor que dio la vida por sus ovejas y se dignó morir por su grey. Aleluya» (Misal Romano, IV Dom. de Pascua, Ant. de la Comunión).

En toda época de la historia, el Pastor Resucitado no se cansa de buscarnos a nosotros, sus hermanos perdidos en los desiertos del mundo. Y con los signos de la Pasión —las heridas de su amor misericordioso— nos atrae hacia su camino, el camino de la vida. También hoy, él toma sobre sus hombros a tantos hermanos nuestros oprimidos por tantas clases de mal.

El Pastor Resucitado va a buscar a quien está perdido en los laberintos de la soledad y de la marginación; va a su encuentro mediante hermanos y hermanas que saben acercarse a esas personas con respeto y ternura y les hacer sentir su voz, una voz que no se olvida, que los convoca de nuevo a la amistad con Dios.

Se hace cargo de cuantos son víctimas de antiguas y nuevas esclavitudes: trabajos inhumanos, tráficos ilícitos, explotación y discriminación, graves dependencias. Se hace cargo de los niños y de los adolescentes que son privados de su serenidad para ser explotados, y de quien tiene el corazón herido por las violencias que padece dentro de los muros de su propia casa.

El Pastor Resucitado se hace compañero de camino de quienes se ven obligados a dejar la propia tierra a causa de los conflictos armados, de los ataques terroristas, de las carestías, de los regímenes opresivos. A estos emigrantes forzosos, les ayuda a que encuentren en todas partes hermanos, que compartan con ellos el pan y la esperanza en el camino común.

Que en los momentos más complejos y dramáticos de los pueblos, el Señor Resucitado guíe los pasos de quien busca la justicia y la paz; y done a los representantes de las Naciones el valor de evitar que se propaguen los conflictos y de acabar con el tráfico de las armas.

Que en estos tiempos el Señor sostenga en modo particular los esfuerzos de cuantos trabajan activamente para llevar alivio y consuelo a la población civil de Siria, víctima de una guerra que no cesa de sembrar horror y muerte. Que conceda la paz a todo el Oriente Medio, especialmente a Tierra Santa, como también a Irak y a Yemen.

Que los pueblos de Sudán del Sur, de Somalia y de la República Democrática del Congo, que padecen conflictos sin fin, agravados por la terrible carestía que está castigando algunas regiones de África, sientan siempre la cercanía del Buen Pastor.
Que Jesús Resucitado sostenga los esfuerzos de quienes, especialmente en América Latina, se comprometen en favor del bien común de las sociedades, tantas veces marcadas por tensiones políticas y sociales, que en algunos casos son sofocadas con la violencia. Que se construyan puentes de diálogo, perseverando en la lucha contra la plaga de la corrupción y en la búsqueda de válidas soluciones pacíficas ante las controversias, para el progreso y la consolidación de las instituciones democráticas, en el pleno respeto del estado de derecho.

Que el Buen Pastor ayude a ucraniana, todavía afligida por un sangriento conflicto, para que vuelva a encontrar la concordia y acompañe las iniciativas promovidas para aliviar los dramas de quienes sufren las consecuencias.

Que el Señor Resucitado, que no cesa de bendecir al continente europeo, dé esperanza a cuantos atraviesan momentos de dificultad, especialmente a causa de la gran falta de trabajo sobre todo para los jóvenes.

Queridos hermanos y hermanas, este año los cristianos de todas las confesiones celebramos juntos la Pascua. Resuena así a una sola voz en toda la tierra el anuncio más hermoso: «Era verdad, ha resucitado el Señor». Él, que ha vencido las tinieblas del pecado y de la muerte, dé paz a nuestros días. Feliz Pascua.