Este es el único templo cristiano construido en Turquía en poco más de 100 años. Pertenece a la comunidad siro-ortodoxo y está dedicado a san Efrén de Siria, un diácono y doctor de la Iglesia del siglo IV.
Hasta allí se trasladó el papa para un encuentro ecuménico. Lo estaban esperando varios líderes de distintas confesiones cristianas.
Al papa, lo recibieron el patriarca siro-ortodoxo y el de Constantinopla, Barlolomé I. Tras la foto institucional, los líderes religiosos se sentaron en esta mesa redonda. Justo antes de empezar la reunión, se invocó al Espíritu Santo con este canto.
Y no trascendieron más detalles. Se trató de un encuentro a puerta cerrada. Lo que sí se sabe es que cada uno de los líderes pronunció un discurso, incluido el papa. Y, al final, se rezó el Padre Nuestro.
CA
















