Cumplir 80 años es una fecha límite en el colegio cardenalicio. De cara a un cónclave, los que alcanzan esta edad ya no pueden entrar en la capilla sixtina. Y, de alguna forma, también marca la fecha teórica en las que se jubilan de sus cargos.
Cualquier obispo, a los 75 años, tiene que presentar su renuncia por obligación al papa. Es el pontífice el que tiene que aceptarla cuando considere. En el caso de los cardenales, sus puestos se suelen alargar hasta que llegan a los 80. Pero se trata de una especie de regla no escrita. Al final, siempre la última palabra la tiene el papa.
Este 2026, son siete los cardenales que llegarán a esta edad. El primero es John Njue, el emérito de Nairobi. Su caso es particular. Los debería haber cumplido a finales de 2024, pero hubo un error con su fecha de nacimiento. En Kenia, era habitual en su época que este tipo de cosas sucediesen y se desconociesen algunos datos.
Además, como curiosidad, fue uno de los dos cardenales que, aun teniendo la edad permitida, no pudo viajar al cónclave por motivos de salud.
También cumplirán 80 dos nuncios: Zenari, que está en Siria desde 2008 y Christophe Pierre, embajador de la Santa Sede en Estados Unidos desde el año 2016. Ambos fueron creados cardenales por el papa Francisco.
Otros dos arzobispos se suman a esta lista: el de Agrigento, en Italia, el cardenal Francesco Montenegro, y el español Juan José Omella, arzobispo de Barcelona desde 2015; uno de los hombres de confianza de Francisco, que formaba parte del C-9, el consejo de cardenales que asesoraba al argentino en el gobierno de la Iglesia.
Y, por último, un alto cargo de la curia. Es el cardenal jesuita Michael Czerny, al frente desde 2022 del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral. En teoría, cuando cumpla los 80 el 18 de julio, León XIV debería ir buscándole un sustituto.
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