Este fue el momento final del Jubileo de la Esperanza.
El papa Francisco abrió la puerta santa y el papa León las cerró. Así se puso fin a uno de los eventos espirituales más importantes de la Iglesia católica.
Era el día de la Epifanía, de la llegada de los magos a Belén. En la homilía el papa definió quiénes son los que buscan la paz verdadera: los que cuidan de los débiles.
LEÓN XIV
Amar la paz, buscar la paz, significa proteger lo que es santo y que precisamente por eso está naciendo: pequeño, delicado y frágil como un niño.
Por otro lado también animó a reflexionar sobre si el jubileo ayudó al mundo a cambiar de mentalidad.
LEÓN XIV
En torno a nosotros, una economía torcida intenta sacar provecho de todo. Lo vemos. El mercado trasforma en negocio también la sed humana de buscar, de viajar, de recomenzar. Preguntémonos: ¿nos ha educado el jubileo a huir de ese tipo de eficiencia que reduce cada cosa a un producto y al ser humano a un consumidor?
Y al hablar de los reyes magos, protagonistas de la Epifanía, lanzó un recordatorio. Animó a aprender de su valentía.
LEÓN XIV
Los magos aún existen: son personas que aceptan el reto de arriesgarse cada uno en su propio viaje y que, en un mundo tan convulso como el nuestro, repulsivo y peligroso en muchos aspectos, sienten la necesidad de irse, de buscar.
Miles de personas participaron en esta celebración litúrgica, al términe de la cual el papa se asomó al balcón de la basílica para rezar en ángelus con los fieles.
JRB






