Al día siguiente a su elección, León XIV reunió al colegio cardenalicio. Les pidió ayuda para gobernar y, también, diálogo mutuo, escuchar sugerencias y propuestas. Pero no solo eso. Ya el 10 de mayo, el papa expuso hacia dónde irían las prioridades de su pontificado.
LEÓN XIV
El regreso al primado de Cristo en el anuncio; la conversión misionera de toda la comunidad cristiana; el crecimiento en la colegialidad y en sinodalidad; la atención al sensus fidei, especialmente en sus formas más propias e inclusivas, como la piedad popular; el cuidado amoroso de los débiles y descartados; el diálogo
valiente y confiado con el mundo contemporáneo en sus diferentes componentes y realidades.
Esas pinceladas de la que quería que fuese su programa de gobierno ya se han visto. Desde el contenido de sus homilías, pasando por el tema de su primer documento oficial, o el tipo de diplomacia que está llevando a cabo.
Se podría decir que hasta el cierre del Jubileo, León ha implementado el testamento del papa Francisco, aquellas cosas que su predecesor dejó sin cerrar tras fallecer: los eventos jubilares, el viaje a Turquía o la continuidad del Sínodo.
Por eso, este consistorio no es una sorpresa, aunque sí había expectativas de cómo se llevaría a cabo y su contenido. En el primer día, participaron 170 cardenales de todo el mundo, convocados en Roma durante dos días.
Vuelvan a recordar lo que dijo León aquel 10 de mayo porque es, prácticamente, el eje sobre el que gira este consistorio extraordinario. Y escúchenlo ahora, en su saludo el 7 de enero a los purpurados.
LEÓN XIV
Las actuales condiciones del mundo hacen más urgente este deber de la Iglesia, para que todos los hombres, hoy más estrechamente unidos por los diversos vínculos sociales, técnicos y culturales, puedan también alcanzar la plena unidad en Cristo.
El papa quiere, con esto, reforzar la colegialidad de la Iglesia y escuchar a todos. De ahí, que haya preferido una reunión con todos los cardenales en vez de que estos estén representados por un consejo, como hubo en el pontificado del papa Francisco, que se reunían periódicamente para asesorarlo en el gobierno de la Iglesia.
LEÓN XIV
Estamos llamados ante todo a conocernos y a dialogar para poder trabajar juntos al servicio de la Iglesia. Espero que podamos crecer en la comunión para ofrecer un modelo de colegialidad. Estoy aquí para escuchar, como hemos aprendido durante las dos asambleas del Sínodo de 2023 y 2024. La dinámica sinodal implica por excelencia la escucha.
Y, al más puro estilo sinodal, tras el saludo del papa, los 170 cardenales se dividieron en 20 grupos de trabajo, distribuidos en mesas redondas en el aula Pablo VI.
Y, volviendo a las líneas del pontificado de León, el propio papa les dio a escoger dos de entre cuatro temas para dialogar: la sinodalidad, el carácter misionero de la Iglesia, la liturgia y la constitución Praedicate Evangelium, sobre la curia romana.
Los purpurados debatieron sus opciones y la gran mayoría de grupos dio luz verde a los dos temas que se abordarán en la segunda jornada del consistorio: sinodalidad y el carácter misionero de la Iglesia.
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