El papa León XIV se ha reunido con los cardenales en un Consistorio extraordinario para decidir futuros temas de la Iglesia.
A las 7 y media de la mañana, el pontífice presidió la Santa Misa por el futuro de la Iglesia en el segundo y último día de encuentro
LEÓN XIV
La palabra Consistorio, Consistorium, “asamblea”, puede ser leída a la luz de la raíz del verbo consistere, es decir, “detenerse”. En efecto, todos nosotros nos hemos “detenido”
De hecho, no estamos aquí para promover “agendas” —personales o grupales—, sino para confiar nuestros proyectos e inspiraciones al escrutinio de un discernimiento que nos supera como el cielo se alza por encima de la tierra y que puede venir solo del Señor.
Esta es la segunda ocasión en la que el papa se ve las caras con todos los cardenales desde que le eligieron como sucesor de Pedro. De la misa en la Capilla Sixtina en su proclamación a ahora, así ha hablado a todos ellos
LEÓN XIV
Nuestro Colegio, aunque rico en muchas capacidades y dones notables, no está llamado a ser, en primer lugar, un equipo de expertos, sino una comunidad de fe, en la que los dones que cada uno aporta, ofrecidos al Señor y devueltos por Él, según su Providencia, produzcan el máximo fruto.
Antes de terminar, el papa pidió ayuda a los cardenales en su labor al frente de la Iglesia
LEÓN XIV
De hecho, no siempre conseguiremos encontrar soluciones inmediatas a los problemas que debemos afrontar. Sin embargo, siempre, en cualquier lugar y circunstancia, podremos ayudarnos mutuamente —y en particular ayudar al Papa— a encontrar los “cinco panes y los dos peces” que la Providencia nunca hace faltar cuando sus hijos piden ayuda
León XIV finalizó su homilía encomendando el trabajo de todos los presentes y con unas palabras de San Agustín: “da lo que mandas y manda lo que quieras”
BAM








