LITURGIA IV: Los colores litúrgicos no existen realmente

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30/01/2026
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Seguro que cuando han ido a misa se han fijado en lo siguiente... El sacerdote no va siempre vestido del mismo color... Depende del día o la época del año. Atentos a estas imágenes...

Blanco para el tiempo de Pascua y Navidad, o para celebrar los santos que no son mártires.

Rojo para Pentecostés y, aquí, para la memoria de un mártir...

Verde para el tiempo ordinario, lo que viene a ser la gran mayoría del año...

Morado, para tiempos de espera, es decir, Cuaresma y Adviento...

Y hasta rosa, que solo se usa dos veces al año, justo antes de Pascua y Navidad...

Y aunque estos cambios de colores llaman hoy día la atención, no fue siempre así.

RAMÓN NAVARRO

Director Comisión Episcopal para la Liturgia (CEE)

Al principio, en los primeros siglos de la Iglesia, los sacerdotes y los obispos no vestían una vestidura particular para celebrar la Eucaristía. Era una vestidura normal, de calle, quizás pues un poquito más cuidada, más nueva, etc. Poco a poco, con la época de Constantino, se les concedió el poder utilizar los mismos atributos que los magistrados civiles porque los obispos tenían autoridad sobre los cristianos.

Fue esta influencia civil la que dio lugar a los ornamentos que posee la Iglesia en la actualidad.

Por ejemplo, la estola o el palio que el papa entrega a los arzobispos el día de san Pedro y san Pablo. Sin embargo, el uso de estos colores tiene un aspecto más simbólico que litúrgico.

RAMÓN NAVARRO

Director Comisión Episcopal para la Liturgia (CEE)

Al principio, no había colores litúrgicos. Los colores litúrgicos se normalizan en la Edad Media, más o menos. De hecho, si vamos al rito bizantino no hay colores litúrgicos.

Y prueba de ello, lo están viendo... En las misas en las que participa algún obispo católico de origen bizantino, visten de un color totalmente distinto al que se utiliza en el rito romano.

Esto significa que no es tanto el color, sino el significado que tiene o cómo este ayuda a adentrarse más en lo que se está celebrando. Por ejemplo, para los cristianos, el color del luto es el negro; pero para los judíos y musulmanes es el blanco.

En definitiva, los colores de los ornamentos no dejan de ser una construcción social que se ha ido consolidando con el paso del tiempo, pero que ayuda al ser humano a encontrarse con Dios.

AM

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